28 Jan 2012 | Noticias

Nombramiento de un militar de carrera como director de la policía de El Salvador viola el espíritu de los Acuerdos

Washington, D.C—El nombramiento de un militar de carrera al puesto de director de la Policía Nacional Civil (PNC) de El Salvador viola el espíritu de los Acuerdos de Paz, según la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA). En los últimos dos años los líderes de la PNC han demostrado un compromiso firme con el fortalecimiento de la policía y la promoción de un enfoque preventivo. La preocupación de los expertos de WOLA no tiene nada que ver con el General Francisco Salinas como individuo. Lo que preocupa a WOLA es que por segunda vez en este gobierno, un militar retirado es puesto a cargo de una de las instituciones de seguridad pública en el país.

“Este nombramiento podría representar un cambio de enfoque hacia medidas que privilegian acciones represivas y un mayor involucramiento de las Fuerzas Armadas en  tareas de seguridad pública en vez de impulsar la estrategia preventiva e integral que se requiere para afrontar la situación de inseguridad que vive el país, tal como había anunciado el Presidente Funes al inicio de su gobierno”, dijo Adriana Beltrán, coordinadora principal del programa de seguridad ciudadana en WOLA. “La decisión de nombrar a un militar de carrera al mando de la policía representa una violación al espíritu de los Acuerdos de Paz, los cuales establecieron una clara separación entre los roles del ejército y la policía, excluyendo a las Fuerzas Armadas de las tareas de seguridad pública, con excepción de los estados de emergencia”.

Según un reciente informe de WOLA, el uso de las Fuerzas Armadas en el combate a la  delincuencia no funciona y no disminuye la violencia. El efectivo abordaje de la inseguridad y la violencia requiere de políticas de seguridad integrales. Se necesita una fuerte inversión en programas de prevención social a nivel comunitario para responder a las causas que conducen a la violencia, así como también  la profesionalización de la policía, el sistema de justicia, y demás instituciones encargadas de la aplicación de la ley.

En los últimos dos años se han dado pasos importantes para fortalecer la PNC, entre los cuales se destacan medidas para enfrentar la corrupción policial, para mejorar las unidades de investigación criminal y para incorporar una visión preventiva en el quehacer policial. “La historia reciente del país ha comprobado que la criminalidad y la violencia no se atacan exitosamente con políticas cortoplacistas, represivas y de mano dura que no llegan a la raíz del problema”, señaló Beltrán.

“La estrategia tiene que ser integral para lograr responder exitosamente a la legítima demanda de la ciudadanía por seguridad. Esto implica el uso inteligente de la policía a nivel comunitario y una efectiva investigación criminal”, señaló Beltrán. Una estrategia integral también necesita el fortalecimiento del sistema de justicia, un enfoque en la prevención de la violencia y la generación de empleo a nivel comunitario. “La función constitucional del ejército es totalmente distinta a estas tareas”, concluyó Beltrán.

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