28 May 2015 | Noticias

Nuevos datos resaltan el impacto alarmante del Programa Frontera Sur de México

Washington D.C.—El número de niños y familias centroamericanos que llegan a la frontera con Estados Unidos en un intento de escapar de la violencia en sus países de origen ha caído significativamente en comparación con la ola del año pasado, pero ¿a qué costo? Los últimos datos oficiales muestran que los centroamericanos siguen huyendo hacia el norte en grandes cantidades y que una represión masiva de la migración en México ha resultado en un aumento dramático de las deportaciones de centroamericanos, planteando preocupaciones sobre los derechos humanos y el debido proceso. 
 
En el verano de 2014, el gobierno mexicano anunció su Programa Frontera Sur, que ha intensificado las operaciones de control migratorio, incluyendo más puestos de control y redadas. En los tres primeros meses de 2015, México deportó a 39.316 migrantes centroamericanos, el 79 por ciento más que en los meses correspondientes de 2014, según datos recientes del Instituto Nacional de Migración de México (INM). 

Como resultado de esta represión, el número de menores no acompañados deportados de México es ahora igual al número de menores no acompañados capturados en Estados Unidos. Entre octubre de 2014 y marzo de 2015, México deportó a 9.671 niños no acompañados procedentes de Honduras, Guatemala y El Salvador. En este mismo período de tiempo, la Patrulla Fronteriza capturó a 9.802 niños no acompañados procedentes de estos tres países. Esta relación uno a uno está en agudo contraste con el año pasado cuando, comparado con las aprehensiones en Estados Unidos, México deportó un tercio de los niños centroamericanos no acompañados.

"Estas cifras dejan claro que México ha asumido un nuevo papel como un estricto ejecutor de políticas migratorias, y que este papel viene al menos parcialmente en respuesta a la presión de Estados Unidos", dijo Adam Isacson, Coordinador Principal del Programa de Políticas de Seguridad Regional en WOLA.

 

Sobre todo, este control migratorio intensificado plantea importantes problemas humanitarios, especialmente para los niños migrantes. Una parte significativa de los menores que salen de Centroamérica está motivada por amenazas específicas a su seguridad, sin embargo, México no está evaluando adecuadamente a estos niños para determinar si merecen protecciones, y la mayoría son retornados rápidamente a las situaciones que huían. “Dados los altos niveles de violencia en Centroamérica, es fundamental que México evalúe a migrantes para que los refugiados y víctimas de la trata u otros delitos reciban la protección que necesitan”, dijo Maureen Meyer, Coordinadora Principal del Programa de México y Derechos de Migrantes en WOLA.
 
WOLA seguirá vigilando el Programa Frontera Sur en México y emitirá actualizaciones regulares sobre su impacto y consecuencias en los próximos meses. Visite la página web de WOLA para más análisis y comentario sobre el tema, incluyendo:

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Contacto:
Hannah Smith
Asistente de Programas, WOLA
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foto por Insyde