AP Photo/Eric Gay

30 Mar 2017 | Comunicado de prensa

La renovada prohibición contra los refugiados afectará a miles de niños que huyen de la violencia en Centroamérica

Washington, DC—La orden ejecutiva revisada del gobierno de Trump, titulada “Protección de Estados Unidos contra el ingreso de terroristas extranjeros”, suspende los programas de reasentamiento de refugiados por 120 días y prohíbe temporalmente el ingreso de ciudadanos de seis países durante 90 días.

“Estas medidas ponen en duda el largo compromiso de Estados Unidos hacia los refugiados y los solicitantes de asilo”, dijo Maureen Meyer, coordinadora principal del programa de México y derechos de migrantes. “Esta prohibición temporal pondrá en peligro la vida de muchas personas de Medio Oriente, África, Asia y también Centroamérica”.

La orden pondrá fin al Programa de Procesamiento de Refugiados/Permisos para Niños Menores en Centroamérica (CAM, por su sigla en inglés), establecido en Guatemala, Honduras y El Salvador para permitir que los niños que tengan un padre legalmente presente en Estados Unidos soliciten condición de refugiado o permiso humanitario. El propósito del programa es ofrecer protección a los niños que huyen de su país y emprenden el peligroso viaje hacia el norte como resultado de los niveles endémicos de violencia en Centroamérica. Niños y adultos jóvenes son particularmente vulnerables a las amenazas de muerte, ya que las pandillas locales intentan reclutarlos, extorsionarlos o, en el caso de las niñas, presionarlas para que tengan relaciones con los pandilleros (ver esta serie de cortos protagonizados por jóvenes que huyeron de Centroamérica por amenazas de muerte).

“Los niños centroamericanos, de los cuales muchos están en peligro de muerte, se verán obligados a esperar meses adicionales por el procesamiento de sus solicitudes de asilo”, agrega Meyer. “Dado el alto nivel de violencia y persecución en Centroamérica, esta suspensión pondrá en peligro la vida de muchos niños y niñas”.

En general, la cantidad de migrantes que llegan a la frontera entre México y Estados Unidos ha disminuido considerablemente, hasta acercarse a su nivel más bajo desde principios de la década de 1970. Los migrantes detenidos en la frontera incluyen cada vez más familias y niños sin acompañantes de Centroamérica, que están más motivados por el miedo a la violencia en sus países de origen que por la esperanza de oportunidades económicas. En los primeros cuatro meses del año fiscal 2017, agentes estadounidenses han detenido en la frontera a más de 21.000 niños sin acompañante de Guatemala, El Salvador y Honduras. En diciembre de 2016 había más de 10.500 solicitudes para el programa CAM; cerca de la mitad eran para la condición de refugiado.

Aunque tiene un alcance limitado, el programa ha ofrecido a los niños que cumplían los requisitos la oportunidad de buscar seguridad y protección en Estados Unidos. El Departamento de Estado debería usar la discreción otorgada en la orden ejecutiva para seguir procesando reclamos y ofrecer a los niños que cumplan los requisitos y estén en riesgo la posibilidad de ingresar a Estados Unidos para reunirse con sus padres sin demora.

“Con la suspensión del programa de refugiados, muchos niños en Centroamérica ahora tendrán que decidir entre dos escenarios terribles: quedarse y arriesgar su vida, o hacer el peligroso viaje por México en un intento de buscar seguridad”, dijo Meyer.

Para ver más información, visite la serie “Más allá del muro: migración, derechos y seguridad fronteriza” de WOLA, que aborda el impacto de las políticas del gobierno de Trump con análisis basados en hechos, alternativas, y estrategias de defensa y promoción de los derechos humanos.