27 Apr 2017 | Comunicado de prensa

Presupuesto de Trump podría elevar el papel de fuerzas armadas de EE.UU. en las relaciones con Latinoamérica

$20 mil millones, 107 programas, más de 160 países: Una guía para la asistencia de seguridad de EE.UU.

Washington, DC—En un informe publicado hoy, la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés) revela que el presupuesto sugerido por el Presidente Trump para el año fiscal 2018 le otorgará una mayor responsabilidad a las fuerzas armadas en la dotación de asistencia en seguridad hacia Latinoamérica. El informe, “Guía Global de Programas de Ayuda de Seguridad de los Estados Unidos“, resalta el creciente número de programas de apoyo internacional llevados a cabo por los militares de EE.UU. en vez de funcionarios diplomáticos. El reporte se acompaña de una base de datos que ofrece una lista actualizada de los programas vigentes de asistencia humanitaria.

“Esto evidencia claramente un proceso de militarización del apoyo exterior de los Estados Unidos: nuestra política internacional se está basando más y más en amenazas en vez de oportunidades; este presupuesto encaja en este el patrón”, dijo el coautor del informe Adam Isacson, coordinador principal de WOLA para el programa de veeduría de defensa. “Tradicionalmente, los diplomáticos eran encargados de la transferencia de armas, el entrenamiento militar y programas similares, ya que estaban encargados de avanzar no solamente los intereses militares de EE.UU., sino también los de seguridad nacional. Pero con el traslado de la asistencia de EE.UU. hacia las fuerzas armadas, los intereses no-militares se están relegando a un segundo plano”, expresó Isacson.

El reporte también halló que el número de programas de asistencia de seguridad—vigilados tanto por el Departamento de Defensa como por el Departamento de Estado—incrementó drásticamente como parte de los esfuerzos para fortalecer la seguridad desde los ataques del 11 de Septiembre del 2001. Desde entonces, el número de programas casi se duplicó a 107 programas separados, con distintos objetivos y enfoques a través del globo. De ellos, 89 son manejados por el Pentágono.

“Los programas de asistencia de seguridad están diseñados para avanzar las relaciones e intereses de EE.UU. en otros países, para garantizar la seguridad nacional, y para servir como un aparato diplomático. Pero el tipo de mensaje que EE.UU. envía con este tipo de programas depende del mensajero, y cada vez más, ese mensajero porta un uniforme”, dijo la coautora Sarah Kinosian, una oficial de programas en WOLA. “Sin el seguimiento del Congreso y sin el acceso de información pública sobre estos programas, es difícil conocer mayores detalles. ¿Será que estamos trabajando con, o legitimando, a actores corruptos o perpetradores de abusos los derechos humanos? Será que estamos perforando los delicados balances de poder en la región? Simplemente, ¿estamos gastando bien nuestros recursos? Todas estas son preguntas muy difíciles de contestar, y el resultado es que el sector de defensa se resulta auto-evaluándose”, dijo Kinosian.

Por ser una organización de investigación y promoción de los derechos humanos en las Américas, WOLA empezó a enfocarse en programas de defensa en Latinoamérica desde 1990, cuando EE.UU. al priorizar el narcotráfico como una amenaza a la seguridad, deshizo una esperada reducción pos-Guerra Fría de la asistencia militar en la región. Hoy, el programa de Veeduría de Defensa de WOLA investiga y documenta la relación militar entre EE.UU. y el hemisferio, y lo sintetiza en la Base de Datos de Veeduría de Defensa, una fuente para periodistas, académicos, analistas y aquellos interesados en el monitoreo de la asistencia de EE.UU.

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EL IMPACTO EN LATINOAMÉRICA