8 Nov 2017 | Comunicado de prensa

La terminación de TPS para Nicaragua es injustificada e inhumana

Estados Unidos debe buscar una solución a largo plazo para los titulares de TPS de Haití, Honduras y El Salvador

Washington, DC El 6 de noviembre, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció que no renovará el Estatus de Protección Temporal (TPS, por sus siglas en inglés) para nicaragüenses, pero no ha tomado una decisión para Honduras, extendiendo el programa automáticamente por otros seis meses. Esto significa que aproximadamente 2.500 nicaragüenses perderán la designación de TPS antes del 25 de enero de 2019 y, por lo tanto, tiene que abandonar el país dentro de un año. El programa ofrece permiso temporal de vivir y trabajar legalmente en los Estados Unidos a los que huyen de países afligidos por guerra o desastres naturales, pero no es un camino hacia la ciudadanía. Junto con la decisión ya tomada de terminar con TPS para Haití, la posibilidad de que el DHS termine el programa para Honduras y El Salvador en algún momento del año próximo; un resultado que innecesariamente arrojaría la vida de un estimado de 300.000 personas a un estado de agitación, de acuerdo con la Oficina de Washington en América Latina (WOLA).

“Esta es una decisión inhumana y desafortunada para los nicaragüenses que se han creado una vida en los Estados Unidos bajo el TPS. Los destinatarios de TPS son miembros respetuosos de la ley y trabajadores de las comunidades en todo Estados Unidos, y muchos de ellos han llamado hogar a este país durante años. La posibilidad de que la administración de Trump eventualmente pueda expulsar a cientos de miles de personas junto con los nicaragüenses, en sus esfuerzos por ser “duros” con la inmigración, es aterradora “, dijo el director del programas de WOLA, Geoff Thale.


La falta de una decisión sobre Honduras fue inesperada, dados los informes recientes de que el Secretario de Estado Rex Tillerson le había dicho al DHS que las condiciones en la región ya no justificaban la extensión de TPS para las naciones centroamericanas. El anuncio del DHS dijo que se necesitaba más tiempo “para obtener y evaluar información suplementaria relacionada con las condiciones del país en Honduras” antes de tomar una decisión. Junto con El Salvador, Honduras figura entre los países más violentos del mundo que no están en guerra, debido a la incapacidad del gobierno para contener la violencia de las pandillas y el crimen organizado. Además, como en el caso de Haití, tanto El Salvador como Honduras dependen en gran medida de las remesas que los beneficiarios de TPS envían desde los Estados Unidos. Lo que significa que terminar TPS exacerbara la pobreza y la falta de oportunidades que llevan a muchos a emigrar de esta región.

Los hondureños, los haitianos y los salvadoreños tienen una espera tensa por delante. El DHS haría bien en considerar cómo son realmente las condiciones sobre el terreno en estos países antes de terminar TPS para ganar puntos políticos. Obligar a los beneficiarios de TPS a regresar a países que luchan con altos niveles de violencia e inseguridad es erróneo y podría muy bien generar otra ola de migración desde la región”, dijo Thale.  

Tanto republicanos como demócratas en el Congreso han pedido al Departamento de Seguridad Nacional que extienda TPS, citando las graves consecuencias el no hacerlo tendría para las frágiles economías de Centroamérica, así como el impacto humanitario para los beneficiarios de TPS que viven en los Estados Unidos. Según un estudio publicado por la Universidad de Kansas en mayo de este año, más de la mitad de los titulares de TPS de El Salvador y Honduras han vivido en los Estados Unidos durante veinte años. Con el final de las designaciones de TPS pendientes, el Congreso debe asumir y aprobar una legislación que le brinde a estos beneficiarios un camino hacia el estatus legal.