17 Feb 2018 | Comunicado de prensa

Ante falta de apoyo firme de parte de OEA, vocero de MACCIH renuncia por falta de cooperación de autoridades hondureñas en lucha contra la corrupción

Washington, D.C.—El 15 de febrero, Juan Jiménez Mayor renunció a su cargo como vocero de la Misión de Apoyo contra la Corrupción y la Impunidad en Honduras (MACCIH), entidad creada por la Organizacion de Estados Americanos (OEA) a petición del gobierno de Honduras para ayudar a las instituciones locales investigar y combatir la corrupción e impunidad en el país. En su carta de renuncia, Jiménez señaló la falta de apoyo por parte de la Secretaria General de la OEA y medidas de parte del gobierno de Honduras encaminadas a socavar el trabajo de la Misión. Según la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA, por sus siglas en inglés), la renuncia de Jiménez representa un serio golpe contra la lucha contra la corrupción en Honduras, y debería sonar la alarma sobre la necesidad de garantizar que una herramienta como la MACCIH cuente con el apoyo y las herramientas necesarias para su efectividad.

“La renuncia del vocero de la MACCIH Jiménez Mayor es sumamente preocupante”, dijo Adriana Beltrán, la Directora para el programa en WOLA sobre Seguridad Ciudadana. “El liderazgo, esfuerzos y compromiso de Jiménez con la lucha contra la corrupción son loables, pero desafortunadamente no contó con el apoyo necesario”.

Jiménez citó varias acciones, incluyendo la reciente aprobación de una norma, ilegalmente introducida dentro de la ley del presupuesto, que paralizaría los procesos investigativos realizados por el Ministerio Público y la MACCIH relacionados al mal uso de fondos públicos, como señales de las acciones del gobierno hondureño para socavar el trabajo de la MACCIH.

El gobierno de los Estados Unidos ha reconocido y apoyado de manera bipartidista los esfuerzos contra la corrupcion en Honduras. La asistencia estadounidense está condicionada en una cooperación clara de parte de Honduras.

“La renuncia de Jiménez es una muestra más de la falta de compromiso en la lucha contra la corrupción de parte de las autoridades hondureñas,” dice Beltrán. “Los funcionarios estadounidenses deberían exigir señales claras y acciones concretas del cumplimiento y compromiso de parte del gobierno hondureño, incluyendo medidas para garantizar un proceso para elegir al próximo Fiscal General transparente y conforme a estándares internacionales”.

“Un compromiso claro con la lucha contra la corrupción también requiere que la OEA aborde las deficiencias y dificultades señaladas por Jiménez y se dote a la misión con las herramientas, facultades y autonomía necesarias para poder realizar su trabajo con efectividad. Es vital que la OEA nombre a un nuevo vocero con el perfil, experiencia, idoneidad y compromiso que amerita el cargo”.