8 Feb 2012 | Análisis | Noticias

Candidatos republicanos compiten por el disminuido bloque de votantes de línea dura de cubano-americanos

Por Geoff Thale

Las declaraciones de los principales candidatos presidenciales republicanos sobre la política hacia Cuba ocurridas la semana pasada demuestran una visión cerrada de los intereses nacionales, lo cual previene a los políticos de adoptar una política exterior sensata hacia Cuba. Curiosamente, el cálculo Republicano puede resultar equivocado en las elecciones generales.
 
En el período previo a las primarias republicanas del 3 de febrero, en Florida, los candidatos presidenciales republicanos Mitt Romney y Newt Gingrich tomaron posiciones radicalizadas hacia Cuba con el fin de competir por la cuota de votos de cubano-americanos en las primarias republicanas. Gingrich prometió un aumento de las acciones encubiertas para debilitar al gobierno cubano, a pesar de que los programas encubiertos de EE.UU. en Cuba han servido más para provocar al gobierno cubano que para promover la democracia en la isla. Para no quedar corto, Romney ha prometido un regreso a las políticas de la era del gobierno de Bush en cuanto a viajes se refiere, a pesar de que esta limitación de viajes ha sido más exitosa en castigar a las familias cubano-americanas que en presionar al gobierno cubano. Contradiciendo su propia postura pro empresarial, Romney fue aún más lejos: asombrosamente, se comprometió a hacer cumplir el Título III de la ley Helms-Burton, una disposición que permitiría a los exiliados cubanos a demandar a las empresas extranjeras en tribunales de EE.UU. por haber invertido en Cuba.

La adopción de posiciones radicales por parte de los candidatos republicanos en Cuba se enfoca sólo en una parte de la comunidad cubano-americana y hace caso omiso a cambios en proceso en la Florida y las lecciones de las elecciones de 2008. Según la creencia popular los cubanos son republicanos y apoyan una posición de línea dura en Cuba. Pero esto ya no es del todo cierto. Los votantes conservadores siguen siendo la mayoría de los votos cubano-americanos en la comunidad de la Florida, pero su dominio no es absoluto. Una encuesta realizada en septiembre de 2011 por el Florida International University (FIU) de Miami-Dade muestra que los cubano-americanos registrados son en un 56 por ciento republicanos, 20 por ciento demócratas y 23 por ciento independientes. Juntos, demócratas e independientes constituyen casi la mitad de la población votante de cubano-americanos, en el cual el 46 por ciento de los votantes se oponen a la continuación del embargo. Las tendencias demográficas continuarán moviendo el bloque de votantes cubano-americanos en el sentido de compromiso, ambos grupos, tanto jóvenes cubanos como los recién llegados, a favor de una política más liberal en Cuba. La opinión pública de los cubano-americanos no es el monolito que a menudo se cree.

En otras palabras, la comunidad cubano-americana es cada vez más diversa y menos rígida ideológicamente, esto fue parte del éxito de Barack Obama con los cubano-americanos en la Florida en 2008. Pero ahora, Romney y Gingrich se han adoptado posiciones extremas e innecesarias en cuanto a Cuba se refiere que de hecho pueden convertirse en una desventaja en las elecciones generales.

De cualquier manera, la mayoría de los republicanos cubano-americanos nunca votarían por Obama, aunque el prometiese enviar escuadrones de muerte en contra de Fidel y Raúl. Y según todos los indicios, Obama al darse cuenta de esto se centraría en buscar el voto del centro cubano-americano, en lugar de intentar competir con los candidatos republicanos por los votos de la derecha cubano-americana. Por mucho tiempo, la estrategia de los demócratas de conseguir el 30 por ciento al 40 por ciento de los votos en la comunidad cubano-americana ha sido de hacer eco a las opiniones de línea dura sobre Cuba y hacer hincapié en sus propias políticas económicas. Clinton lo hizo en 1992 y 1996, y Gore hizo lo mismo en 2000. Obama tomó un enfoque diferente, que refleja los cambios en la comunidad cubano-americana. Este adoptó un enfoque mucho más matizado frente a Cuba y destacó su apoyo a los viajes que los cubano-estadounidenses realizan para visitar y apoyar a sus familiares que aun se encuentran en la isla. Un resultado de esto es la expansión de los viajes familiares entre cubano-americanos, la creación de un bloque de votantes cada vez más grande a favor de mejores relaciones con Cuba. Cuando la Cámara de republicanos intentó en diciembre de 2011 de revertir la liberalización realizada por Obama sobre los viajes familiares de cubano-americanos, un número significativo de éstos llamaron y escribieron a la Casa Blanca en señal de protesta. Para sorpresa de algunos observadores (y para decepción de los radicales), Obama se mantuvo firme en cuanto a viajes familiares y derrotó los esfuerzos republicanos para deshacer sus cambios en los reglamentos. El promover el compromiso y la liberalización de los viajes, indica que el gobierno de Obama entiende los cambios de la comunidad cubano-americana. Esto también demuestra una política exterior más sensata. Mientras que Romney y Gingrich se pelean por votos de un grupo cada vez menor de conservadores cubano-americanos en las primarias, éstos están limitados a posiciones que probablemente les hará daño con los votos de los conservadores cubanos en las elecciones generales. Ellos harían bien en echar un vistazo a los integrantes de la comunidad cubano-americana y al éxito electoral de Barack Obama en 2008.

Geoff Thalees director del programa de WOLA. Thale ha estudiado temas sobre Cuba desde mediados de la década de 1990 y ha viajado a Cuba más de una docena de veces, incluyendo la organización de las delegaciones de académicos y miembros del Congreso.

(Foto de iowapolitics.com)