23 Apr 2016 | Análisis | Noticias

El gobierno mexicano dice que los 43 estudiantes de Ayotzinapa fueron incinerados en un basurero. Estas son las razones porque están equivocados.

1. Dos estudios independientes llevados a cabo por expertos internacionales no encontraron ninguna evidencia científica para confirmar la teoría de que los estudiantes habían sido quemados en el basurero en la ciudad cercana de Cocula.

El 27 de enero de 2015, el ex procurador general Murillo Karam llevó a cabo una rueda de prensa para presentar las conclusiones de la investigación del gobierno mexicano en el caso de los estudiantes, reiterando la teoría del gobierno de que policías municipales entregaron a los estudiantes al grupo criminal “Guerreros Unidos”, el cual mató a los estudiantes y quemó los restos en el basurero de Cocula. Después los miembros de Guerreros Unidos reunieron los restos, los colocaron en bolsas de plástico y los arrojaron en el río San Juan, que está cerca de la ciudad.

Como parte de su trabajo para ayudar en la investigación, el Grupo Interdisciplinario de Expertos Independientes (GIEI) contrató a un especialista de fuego reconocido internacionalmente para examinar el basurero de Cocula, donde los estudiantes fueron supuestamente asesinados y quemados. Este análisis, que fue discutido en septiembre de 2015 en el informe preliminar del GIEI, no reveló evidencia de un incendio lo suficientemente grande como para incinerar los 43 cuerpos, ni evidencia de que los materiales eran suficientemente disponibles en la zona para alimentar un fuego tal. Las imágenes de satélite de la noche de la desaparición de los estudiantes—proporcionado al GIEI por el gobierno mexicano a finales de 2015—no muestran evidencia de un incendio en el basurero en la noche que los estudiantes supuestamente fueron asesinados e incinerados, ni en ninguna parte cerca de la zona. Y aún más, un estudio meteorológico incluso reveló que había llovido en la zona en la noche de la desaparición de los estudiantes.

A petición de las familias de las víctimas y sus representantes legales, y con el acuerdo del gobierno de México, el Equipo Argentino de Antropología Forense (EAAF), un equipo gubernamental e independiente que ofrece servicios forenses en casos de violaciones de derechos humanos en todo el mundo , comenzó a trabajar en la investigación de los 43 estudiantes desaparecidos. El EAAF comenzó su trabajo en el caso a principios de octubre de 2014.

El 9 de febrero de 2016, después de realizar su extenso análisis forense del basurero de Cocula, el EAAF concluyó que no existe una base científica para apoyar la teoría del gobierno sobre el basurero. Las principales conclusiones del EAAF son:

  • Hay una brecha entre las declaraciones de testigos y las balas y los casquillos recuperados en el basurero. Según los presuntos autores de los homicidios del grupo criminal Guerreros Unidos, utilizaron armas de mano (.9mm y .38 súper) y un rifle tipo AK-47 para matar a los estudiantes. Sin embargo, el 87 por ciento de las balas y los casquillos recuperadas en la escena no coinciden con estas armas; con sólo 16 casquillos correspondientes a las armas especificadas. Además, ninguno de los 16 casquillos fueron recuperados en el lugar donde los presuntos autores dijeron que dispararon a los estudiantes.
  • De acuerdo con las imágenes de satélite y de muestras de suelo, varios incendios de menor escala han ocurrido en el basurero por lo menos desde 2010; sin embargo, no hay evidencia de un incendio lo suficientemente grande como para incinerar 43 cuerpos.
  • Las plantas en el lugar de la supuesta quemadura en septiembre de 2014 (cuando los restos de los estudiantes fueron incinerados supuestamente) no podrían haber sobrevivido a un incendio tales, sin embargo, la materia vegetal analizado en la escena mostraron poco o ningún signo de daño por fuego.
  • Aunque miles de pequeños fragmentos carbonizados de hueso estaban situados en el basurero, que pertenece a al menos 19 personas, no hay evidencia que vincula a estos restos a los 43 alumnos. En su lugar, la evidencia sugiere que el basurero había sido el sitio de incineraciones anteriores de restos humanos en el transcurso de los últimos años. El EAAF señaló que hay quejas de al menos 300 personas que han desaparecido alrededor de Iguala en los últimos cinco años.

2. Hay contradicciones alarmantes en el testimonio proporcionado por los sospechosos, y las acusaciones creíbles de que fueron torturados.

Más allá de la falta de balas y los casquillos, los testimonios de cinco sospechosos en el caso son incompatibles. Como señaló el GIEI en su informe de septiembre de 2015, estos tesimonios incluyen diferencias en el número de cuantos estudiantes fueron detenidos, donde fueron llevados los estudiantes originalmente, y diferentes versiones acerca de lo que ocurrió cuando llegaron al basurero (como que si los estudiantes ya estaban muertos cuando llegaron, o si estaban esposados o no). Los sospechosos también dieron diferentes versiones de cómo los estudiantes fueron asesinados y dónde, cómo se incineraron sus restos, y cuando supuestamente colocaron los restos de los estudiantes en bolsas y los arrojaron en el río San Juan.

Los informes médicos de la Procuraduría General de la República (PGR) muestran que el 70 por ciento de los detenidos en el caso han presentado lesiones indicativas de tortura o malos tratos. La mayoría de las pruebas que apoyan la “verdad histórica” del gobierno mexicano sobre el basurero se basó en las confesiones de los sospechosos detenidos.

3. Los resultados preliminares de un estudio independiente de marzo de 2016 hecho por un equipo de análisis de incendios acordado por el GIEI y el gobierno mexicano no proporciona evidencia de que los estudiantes fueron quemados en el basurero.

A pesar de dos estudios científicos independientes sobre el basurero, el gobierno mexicano insiste en que un tercer equipo de expertos lleven a cabo otro análisis. El gobierno contrató a un equipo independiente para hacer este estudio, pero firmó un acuerdo formal con el GIEI sobre las condiciones del análisis. Sin embargo, el 31 de marzo de 2016, la PGR y un portavoz del equipo de análisis de incendios, el Dr. Ricardo Damian Torres, rompieron los términos de este acuerdo mediante una conferencia de prensa para publicar los resultados preliminares de su estudio. El Dr. Torres declaró que habían encontrado evidencia de un gran incendio en el basurero. Sin embargo, no presentó información sobre cuándo pudo haber ocurrido este fuego, si ocurrió la noche de la desaparición de los estudiantes, y si otros incendios podrían haber ocurrido en el basurero en los últimos años, como dijo el EAAF.

El Dr. Torres también indicó que se encontraron los restos de al menos 17 personas que se han quemado en el basurero. En su estudio, el EAAF encontró evidencia de los restos de al menos 19 personas. Sin embargo, como explica el EAAF, no hay evidencia que vincula a estos restos a los estudiantes, o una manera de determinar si todos los restos fueron depositados en el basurero al mismo tiempo y cuándo esto ocurrió. El Dr. Torres no presentó nuevas pruebas a este respecto. Después de presentar los resultados preliminares, el Dr. Torres indicó que se requiere más evidencia para confirmar sus hipótesis.