(AP Photo/Ramon Espinosa)

24 Jun 2022 | Análisis

Estados Unidos levantó restricciones a las remesas: ¿Qué significa esto para Cuba?

A principios de junio de 2022, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) del Departamento del Tesoro publicó las regulaciones actualizadas relacionadas con Cuba, las cuales fueron modificadas en concordancia con las políticas anunciadas por la administración Biden en mayo. Las nuevas regulaciones autorizan el envío de remesas a nacionales cubanos por parte de cualquier persona sujeta a la jurisdicción de Estados Unidos, y eso incluye a los estadounidenses que no tienen origen cubano, a cuyos envíos se les conoce como remesas de donación. Además, no hay límite en la cantidad que puede ser enviada por familiares u otras personas. Las medidas también autorizan los viajes educativos de persona a persona, incluyendo reuniones y conferencias profesionales a Cuba.

El levantamiento de los límites a las remesas familiares y la reautorización de las remesas de donación son quizás las medidas más importantes e inmediatas para aliviar la crisis humanitaria en la isla y deben ser implementadas rápidamente. 

WOLA ha colaborado con los economistas cubanos Ricardo Torres y David Pajón para aclarar cómo se podrían implementar estas nuevas medidas, los desafíos que enfrentan los mecanismos existentes y su impacto en el pueblo cubano y la economía en general. 

 

NUEVAS MEDIDAS

¿Cómo afectan las nuevas medidas a las familias cubanas, al sector privado y a la sociedad civil?

David Pajón: Los cuatro puntos anunciados inicialmente son la tramitación de visados en La Habana, la ampliación de las categorías de viaje y los destinos de los vuelos, la eliminación de las restricciones a las remesas familiares y a las donaciones, y el apoyo a los emprendedores. Estos representan cambios positivos para el pueblo cubano y para el sector privado en particular.

La reactivación del programa para la reunificación familiar puede tener beneficios más allá de los humanitarios y de la estabilización de los flujos migratorios ordenados. Si se tramitan visas para el público en general, se amplía significativamente la posibilidad de acceso a los mercados estadounidenses, las opciones de capacitación, la interacción con los donantes y la generación de diversas alianzas.

Un mayor número de destinos de viaje contribuye a mitigar las disparidades geográficas, acercando la ayuda y la demanda a las familias y empresarios más allá de La Habana, y reduciendo los costes para los viajeros. Los viajes también se potencian como canal de dinero en efectivo y en especie que son entregados directamente a los beneficiarios. Además, dados los requisitos establecidos para los viajes de los ciudadanos estadounidenses, su visita a Cuba implica una interacción con los empresarios y un aumento de la demanda para este sector.

Es de esperar que los flujos de remesas sigan sus patrones habituales y se orienten hacia el empresariado, sobre todo en un contexto normativo que fomenta la expansión del sector privado como nunca.

En cuanto al apoyo a los emprendedores, el concepto suena muy bien, pero hay que llevarlo a la práctica. En la actualidad, el sector privado cubano presenta numerosos retos asociados a la ausencia de mecanismos de cobro y pago internacionales en Cuba y en el extranjero; la exclusión por parte de las instituciones bancarias y financieras del exterior, las barreras en el acceso a los mecanismos de crédito, etc. Cualquier apertura con una aplicación práctica en este sentido será bienvenida. Aquí hay todo un campo para explorar nuevas ideas, como el uso de Internet, las empresas de tecnología financiera (Fintechs) y las opciones en línea como soporte, que podrían utilizarse como una solución a los desafíos de los mecanismos regulatorios y la obsolescencia del sistema bancario y financiero local.

¿Cuáles son los canales disponibles actualmente para enviar remesas? ¿Cuáles son los desafíos?

Ricardo Torres: El gobierno cubano ha establecido nuevas entidades para el procesamiento de remesas, pero debe de existir un acuerdo entre esas entidades y las contrapartes en Estados Unidos, como Western Union. Hay incertidumbre en este momento. Es imposible saber si las entidades cubanas recién creadas no serán incluidas en la “Lista de Entidades Restringidas” en el futuro a pesar de las indicaciones de la administración Biden de que las entidades gubernamentales podrían ser aceptadas si dejan de estar vinculadas a las Fuerzas Armadas. 

Otra cuestión controvertida es la moneda utilizada para entregar las remesas en Cuba. El peso cubano convertible ya no existe, y el tipo de cambio oficial entre el peso cubano (CUP) y el dólar (USD) está muy por debajo del tipo de mercado. Una alternativa es enviar el dinero directamente a cuentas bancarias denominadas en USD en Cuba, pero los usuarios pueden enfrentarse a restricciones para acceder a esos fondos o utilizarlos.  

El principal reto es conseguir que las entidades de ambos países trabajen juntas en un entorno previsible para buscar una solución duradera. Esto es importante para crear un ambiente de transparencia y previsibilidad. Desarrollar canales directos para transferir dinero entre Cuba y Estados Unidos es deseable porque puede contribuir a reducir los costes y la incertidumbre.  

DP: Creo que la opción más conveniente será utilizar bancos como el Banco Metropolitano, el Banco de Crédito y Comercio y el Banco Popular de Ahorro. Estos no están sujetos a restricciones como las que enfrenta FINCIMEX. Actualmente son receptores de flujos de remesas en moneda extranjera de varias plataformas privadas ubicadas en el extranjero. Podría haber una oportunidad para que éstas sean las plataformas de destino, a partir de una reciente propuesta de Estados Unidos tras el supuesto consentimiento de las autoridades americanas. 

El establecimiento de acuerdos de corresponsalía bancaria sería ideal, ya que eliminaría intermediarios y costes.

A falta de mecanismos formales para enviar remesas, ¿son viables las criptomonedas? ¿Qué solución ve usted?

RT: Las criptomonedas son un sector emergente en todas partes, y Cuba es un terreno fértil debido a su primitiva industria financiera y al hecho de ser un país fuertemente sancionado. Las criptomonedas proporcionan una forma de evadir las sanciones y permiten a las familias cubanas invertir en pequeños incrementos de forma que puedan protegerse de la inflación. Algunas criptodivisas son cada vez más aceptadas como medio de pago, lo que las convierte en una alternativa para enviar dinero a la isla. El problema con las criptomonedas es que pocas personas tienen acceso a ellas y aún menos están familiarizadas con su uso. Y lo que es más importante, el mercado de las criptomonedas se ha vuelto inestable en los últimos tiempos, lo que lo convierte en un canal poco confiable para muchos. 

Los canales más convencionales siguen ofreciendo la mejor alternativa para el remitente medio, siempre que la nueva normativa se aplique de forma que genere transparencia, seguridad y rentabilidad. 

DP: Las criptomonedas se convirtieron en una alternativa durante la crisis económica. Es una opción muy válida y se sigue utilizando como canal bidireccional para las transferencias, además de sus múltiples usos innovadores en Cuba que han abierto numerosas oportunidades en materia de consumo, inversión y medios de cobro/pago para el sector privado, entre otros. Más de 200.000 cubanos participaron en su día en alguno de los fondos de inversión que se popularizaron en los últimos años. Aunque casi todos colapsaron, acercaron la criptomoneda a muchas personas, que posteriormente ganaron en percepción de riesgo y diversificaron sus usos.

Definitivamente constituye una opción viable, que ha generado dinámicos mercados informales de intercambio, y la incorporación de mecanismos formales de cripto-monetización a través de diversas empresas. 

Existen limitaciones en cuanto al uso de la tecnología, lo que puede segregar a ciertas personas, especialmente a las de mayor edad, aunque lo mismo ocurre con ciertas opciones de envío de remesas fuera del ámbito de las criptomonedas. Por otra parte, aún son relativamente pocos los actores que se dedican a la monetización formal de las criptodivisas hacia el mercado cubano. A medida que estos aumenten, se espera que la competencia favorezca la reducción de costos y la prestación de diversos servicios que la acerquen a los usuarios escépticos o poco versados en la cripto-tecnología.

 

ANTECEDENTES  

¿Qué magnitud tienen los flujos de remesas hacia la isla? ¿Cuántos provienen de Estados Unidos? 

RT: Hay estimaciones que indican que Cuba recibió alrededor de 2-3 mil millones de dólares en 2019. El Havana Consulting Group ofrece cifras similares. A modo de ilustración, con 3 mil millones de dólares, las remesas equivaldrían al 24 por ciento de las exportaciones de Cuba en 2019. Eso las coloca como la segunda fuente más importante de ingresos extranjeros después de los servicios médicos y por delante de industrias importantes como el turismo o la minería de níquel.  Asimismo, si se acepta que las remesas en especie se sitúan en el nivel de 2.500 a 3.000 millones de dólares en 2019, esto sería superior a las importaciones totales de bienes de consumo de Cuba ese año. Esto ayuda a explicar por qué estos flujos son tan importantes, y hasta qué punto el mercado interno cubano se volvió tan dependiente de este dinero.   

¿Cuántas familias dependen de las remesas?  

RT: El carácter informal de estos flujos hace difícil tener estimaciones precisas sobre la proporción de la población cubana que recibe o incluso depende de las remesas para complementar su canasta de consumo. Una estimación de Manuel Orozco, del Diálogo Interamericano, indica que el 26 por ciento de los hogares cubanos recibe dinero de familiares y amigos que viven en el exterior. En Cuba hay casi 4 millones de hogares.  Si combinamos el tamaño del flujo y el alcance dentro de Cuba, es seguro decir que juegan un papel vital para la economía en general, pero más importante para la supervivencia de muchas familias cubanas. En algunos casos, es la fuente de ingresos más importante para los jubilados y los ancianos.   

DP: Sería difícil ofrecer una cifra. Pero hay estudios que indican que el 77 por ciento de los emigrantes envían ayuda ocasional o permanente a familiares o amigos que viven en Cuba, mientras que un tercio de los que residen en el país reciben ese apoyo. Otras estimaciones sugieren que el apoyo monetario o material habría beneficiado a más del 70 por ciento de las familias cubanas. En el contexto de la crisis actual -que comenzó antes de la pandemia y se profundizó durante los peores momentos de la COVID-19 con efectos continuos hasta hoy-, el apoyo del exterior marca la diferencia para los cubanos que lo reciben. Ya sea para garantizar el consumo general de bienes o para apoyar a las empresas, las remesas juegan un papel importante a nivel individual y familiar para enfrentar la crisis.

¿Cómo se relacionan las remesas con el crecimiento del sector privado? 

RT: La expansión del sector privado y de los empresarios, también conocidos como “cuentapropistas”, supuso una vía más para que ese dinero llegara a la economía cubana. Hasta el lanzamiento en 2011 de los cambios económicos de Raúl Castro, la mayor parte de ese dinero se destinaba al consumo. Eso empezó a cambiar cuando cientos de miles de cubanos se embarcaron en el proceso de abrir y hacer crecer sus negocios. La mayoría de esos negocios son muy pequeños, y la mayoría no tiene realmente un potencial de crecimiento significativo. Sin embargo, algunos sí lo tienen, especialmente los ubicados en La Habana y en los otros grandes destinos turísticos. Además, los cubanos se han dedicado a nuevas áreas relacionadas con las tecnologías de la información (TI), el diseño y la moda, entre otras. En estos sectores, hay evidencias que apoyan la idea de que las remesas han influido en el crecimiento de un determinado tipo de negocio. Por ejemplo, otra estimación destacaba que entre 2012 y 2019 se habían invertido al menos 7.000 millones de dólares en la compra de inmuebles en la isla. Más allá de eso, la evidencia anecdótica sugiere que las remesas son utilizadas como capital inicial por algunos negocios. Los empresarios cubanos se quejan de que los bancos nacionales son lentos y burocráticos a la hora de conceder préstamos.      

¿Cuáles fueron los límites bajo la administración Trump y cómo impactaron a las familias cubanas y a los cuentapropistas? 

 RT: La administración Trump no prohibió las remesas. En cambio, estableció un límite de 1.000 dólares por trimestre, y prohibió las transacciones con una lista de entidades, incluidas las empresas cubanas encargadas de procesar y entregar las remesas -FINCIMEX y American International Services, por ejemplo-, alegando vínculos con los militares cubanos. Esta fue la razón por la que Western Union decidió suspender las transferencias de dinero a Cuba. Esas sanciones hicieron que la transacción fuera más costosa y arriesgada. El golpe final lo dio la pandemia. Con el cierre de las fronteras y el colapso de los viajes aéreos, ese canal vital dejó de estar disponible y se cree que las remesas se han contraído entre un 30 y un 40 por ciento desde el año 2020.    

Para colmo de males, la economía cubana estaba y sigue estando en caída libre como consecuencia de la pandemia, lo que exacerba la escasez y amplifica la reducción de los ingresos. A pesar de que la mayor parte del entusiasmo de los años de Obama había desaparecido a finales de 2019, y el sector privado no estaba necesariamente creciendo, aquellos que querían apoyar a las empresas existentes e incluso iniciar nuevas, se enfrentaron a importantes restricciones para acceder al dinero extranjero.  Las transferencias de dinero no sólo disminuyeron, sino que también se encarecieron.   

DP: Las remesas fueron una fuente de apoyo clave en el financiamiento del emprendimiento privado: cerca del 50 por ciento de las remesas a Cuba se utilizaron como capital semilla en el sector privado, lo que le permitió experimentar un crecimiento de más de 4 veces en 10 años. La ausencia de mecanismos efectivos de crédito interno, el colapso de los flujos de viajes, que era el vehículo habitual de los recursos en efectivo y en especie, y las penurias vividas en la actual crisis, especialmente magnificadas por los efectos de la pandemia, suprimieron de hecho esta vía para las familias cubanas más vulnerables.

También hay que recordar que el sector estatal en Cuba es el proveedor exclusivo de servicios de salud y educación y garantiza varios niveles de protección social. Al reducirse parte de los flujos de remesas a través de los canales formales, el presupuesto fiscal para financiar todas estas actividades también disminuye, provocando un impacto generalizado que trasciende al sector privado y afecta a toda la población en general. 

En la actual situación de escasez, es imposible satisfacer muchas necesidades básicas fuera de los mercados informales o dolarizados, con pocos canales formales a disposición de la población para acceder a las divisas. Ante las insuficientes garantías que ofrecen los productos alimenticios distribuidos a través de “la libreta” de racionamiento para subsidiar los productos básicos, la inflación y el agotado poder adquisitivo de los salarios (unos 40 dólares de media en el sector estatal, considerando el tipo de cambio informal), la posibilidad de recibir remesas marca una importante diferencia para las familias y empresarios cubanos. Estos flujos no sólo contribuyen al consumo básico, sino también a la reactivación del sector privado en el contexto de la mayor apertura interna histórica del mercado, donde se ha ampliado significativamente el número de actividades en las que pueden participar los emprendedores y la posibilidad de alcanzar el estatus de empresa formal. 

 

RETOS PENDIENTES 

¿Qué queda por hacer para ayudar a las familias cubanas y al sector privado de la isla? 

RT: La respuesta depende realmente de la posición de cada uno sobre la mejor manera de lograr un desarrollo positivo en Cuba. Estados Unidos ya ha utilizado las remesas como instrumento de presión sobre otros países. Nadie puede descartar que se vuelva a utilizar en el futuro.

Desgraciadamente, la principal víctima del vaivén entre los dos países es el pueblo cubano. Los cubano-estadounidenses tienen derecho a ayudar a sus familiares en Cuba, independientemente del sistema político de la isla, aunque es una decisión personal. Al mismo tiempo, la apertura que se produjo entre 2014 y 2016, demostró que una generación de empresarios cubanos estaba lista para aprovechar esas oportunidades y desarrollar negocios viables. 

Algo que beneficiaría mucho al sector privado cubano sería la posibilidad de vender bienes y servicios en el mercado estadounidense. No está claro cómo el actual batiburrillo de regulaciones puede estimular esos flujos. Si el crecimiento del sector privado es una forma exitosa de estimular más cambios en la isla es una cuestión que sigue siendo muy controvertida. Pero la potenciación de los empresarios y del pueblo cubano en general no vendrá de la mano de restricciones que les hagan la vida más difícil.

Ricardo Torres (RT) es un economista cubano, e investigador del Centro de Estudios Latinoamericanos y Latinos de la American University en Washington, D.C. Fue profesor del Centro de Estudios de la Economía Cubana en la Universidad de La Habana.   

David Jesús Pajón Espina (DP) es licenciado en Economía por la Facultad de Economía de la Universidad de La Habana en 2009. Máster en Economía (observaciones sobre política económica). Es profesor, investigador y consultor independiente con sede en Cuba. Sus campos de interés incluyen: evaluación de la política económica, las reformas y el sector privado en Cuba, el turismo, el comercio de servicios médicos y las criptomonedas en el entorno cubano.

Esta entrevista ha sido editada para mayor claridad.