18 Jul 2011 | Análisis | Noticias

Indígenas del Pueblo Nasa Atrapados en Fuego Cruzado

El 9 de julio, a las 10:30 de la mañana, una chiva cargada de explosivos fue detonada enfrente de una estación policial de Toribío, Cauca. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el grupo guerrillero más grande y antiguo de Colombia, son responsables por el ataque.

En vez de destruir la estación policial, la explosión destruyó las viviendas aledañas e hirió a varias personas. La explosión en Toribío fue la primera en una serie de ataques en por lo menos cinco municipios del norte del Cauca, incluyendo Corinto, Caldono, Santander de Quilichao y Jambaló. En Toribío más de 124 personas fueron heridas, 3 muertas y 474 casas destruidas por los combates armados entre las FARC y las Fuerzas Armadas (ver video). Estos ataques indiscriminados de las FARC claramente violan el derecho internacional humanitaria y son emblemáticos del hostigamiento constante en contra de la población civil mayormente indígena del norte del Cauca.

Mientras que combates armados entre las Fuerzas Armadas y las FARC persistieron durante la semana, organizaciones de derechos humanos e indígenas reportaron que ambos bandos utilizaron las casas de civiles como escudos. Este flagrante abuso de la derecho internacional humanitaria pone muchas familias en riesgo. En una ocasión, el gobierno colombiano consideró la posibilidad de derrumbar las casas donde supuestamente las FARC se alojaban. El grupo de derechos humanos Asociación Minga reportó que el gobierno decidió no destruir las casas debido a las fuerte críticas del Defensor del Pueblo y organizaciones locales. No obstante, la Asociación Minga señaló que el ejército pudiera recurrir la extinción de dominio para adquirir las propiedades lo cual es “absolutamente ilegal”.

El resultado de la explosión en Toribío. Foto de Asociación Minga.

El grupo indígena Nasa ha sido desproporcionadamente afectado por esta ola de violencia. En un comunicado, la Asociación de Cabildos Indígenas del Norte del Cauca (ACIN), el Consejo Regional de Indígenas del Cauca (CRIC), y la Asociación de Cabildos Indígenas de Canojo – NASA CXHAB (ACIC-NC) rechazan la violencia reciente, calificándola como un ataque “contra nuestros planes de vida, nuestra autonomía, nuestra permanencia armónica en el territorio y nuestra existencia como pueblos”. A pesar de que los pueblos indígenas tienen derechos legales a títulos colectivos de más de 31 millones de hectáreas, 66 de los 102 pueblos indígenas de Colombia están en riesgo de extinción. Estadísticas oficiales del gobierno colombiano revelan un incremento de 38% en la incidencia de asesinatos de personas indígenas entre enero y mayo de 2011 comparado con el mismo periodo del año anterior. La situación en el norte del Cauca se repite en muchas otras regiones del país donde los grupos indígenas han vivido por siglos.

Muchas familias de Toribío y los municipios cercanos están en riesgo de desplazamiento. Informes de socios de WOLA en los pueblos más grandes y ciudades revelan que muchas de las casas de paso administradas por ACIN se están llenando. Las casas de paso están disponibles para personas indígenas que llegan a la ciudad en busca de atención médica o huyendo de la violencia. Sin embargo, en Cali y Santander de Quilichao, las casas de paso ya se están sobreocupados. Desde el miércoles por la tarde no había ayuda humanitaria para los civiles afectados en Toribío. En la medida en que los ataques continúen en Colombia más personas se sumarán a los más de cinco millones de desplazados en el país.

Cauca Map

Los ataques en Cauca por el sexto frente de las FARC y la columna “Jacobo Arenas” responden a la caza del líder de las FARC ‘Alfonso Cano’ realizada por el ejército colombiano en una región montañosa aproximadamente 20 millas al oriente de Toribío. Las FARC están ansiosas por demostrar su fuerza tras la pérdida de varios de sus líderes en los últimos tres años. Estos ataques son parecidos a la estrategia tradicional de ‘guerra de guerrillas’ de las FARC, pero no se comparan con su habilidad de controlar pueblos y sub-regiones como a finales de la década de los 90 cuando estaban en su apogeo. No obstante, la adaptación continúa de las FARC al conflicto sigue amenazando y aislando a la población civil, asimismo induciendo una respuesta firme del gobierno colombiano.

Los pueblos indígenas del norte del Cauca demandan el derecho a la autonomía para poder vivir en paz en sus territorios colectivos. Sin embargo, el conflicto armado continuamente mina este derecho. La persistencia del conflicto armado en Colombia amenaza la sobrevivencia de los pueblos indígenas, una experiencia que comparte con los millones de colombianos afectados por el conflicto. Según AICN, CRIC y ACIC-NC, “no habrá paz para los colombianos y colombianas, si no hay paz para los indígenas, no habrá paz para los indígenas si no hay paz para Colombia”.