8 Sep 2014 | Análisis

La legalización del cannabis en el estado de Washington cultiva el conocimiento, no sólo el cannabis

Informe de WOLA/Brookings

Por Philip Wallach

El 6 de noviembre de 2012, los electores en los estados de Washington y Colorado tomaron la trascendental y casi totalmente innovadora decisión de legalizar y regular el cannabis para uso recreacional. Aunque en muchos países se ha intentado aplicar formas de descriminalización o de uso médico legalizado del cannabis, ninguno se había aventurado a legalizar la producción, distribución y consumo recreacional de la droga, menos aún a erigir un sistema regulatorio integral y dirigido por el estado para supervisar el mercado. Pese a la falta de experiencia, y no obstante el claro conflicto con la ley federal sobre drogas, sólidas mayorías de votantes en Washington y Colorado decidieron que sus estados serían los pioneros de la experimentación. (En 2013, Uruguay les seguiría los pasos). La apertura de puntos de venta de cannabis legal se hizo realidad en Colorado desde enero de este año, y en Washington desde el 8 de julio pasado.

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Mientras que Colorado viene capturando titulares por su rápido (y, en muchos aspectos, impresionante) despliegue de la legalización, se puede afirmar que Washington está emprendiendo la reforma más radical y amplia. Esta reforma busca, en efecto, cambiar no solamente la manera en que el estado regula el cannabis, sino también desarrollar herramientas mediante las cuales se evalúen las reformas, y mostrar que dichas herramientas pueden ser relevantes en medio del tumultuoso debate político partidario. Washington ha lanzado dos iniciativas. Una de ellas se refiere a políticas sobre drogas; la otra trata del conocimiento. En el mundo de las políticas sobre drogas y, de hecho, en el mundo de la administración pública de modo más general, este enfoque es sumamente novedoso.

Esta segunda reforma, aunque menos pregonada que la legalización que domina los titulares, resulta de muchas maneras tan audaz como la primera. El gobierno del estado de Washington está tomando muy en serio su papel como laboratorio de la democracia, incrementando sus herramientas y dedicando recursos para dar seguimiento a su experimento de una manera inusualmente meticulosa. Varias características innovadoras resultan particularmente dignas de mención:

  • Una porción de los ingresos generados por el tributo especial a la venta de cannabis financiará investigaciones sobre los efectos de la reforma y sobre cómo pueden mitigarse de manera efectiva sus costos sociales. En efecto, el estado ha desarrollado mecanismos para evaluar sus políticas de reforma desde el primer día, con un flujo de financiamiento dedicado a financiar la continuidad e independencia política del mecanismo.
  • Las acciones de investigación están siendo coordinadas a través de múltiples agencias estatales, incluyendo el Departamento de Servicios Sociales y Sanitarios, el Departamento de Salud, y la Junta para el Control de Licores (Liquor Control Board, LCB). En lugar de depender únicamente de un punto de vista o fuente de información, el estado viene enfocando muchas perspectivas para tratar de crear una evaluación multifacética del tema.
  • El Instituto de Políticas Públicas del Estado de Washington (Washington State Institute for Public Policy, WSIPP), el centro de estudios internos del estado, realizará un análisis de costo-beneficio que virtualmente no tiene precedentes en cuanto a su ámbito y duración. Si este estudio es ejecutado con éxito, brindará un parámetro de los logros de la reforma, el cual puede ayudar a enfocar y regular el debate político.

Al combinar estas técnicas, los gestores de políticas del estado de Washington buscan no sólo armarse de recursos para regular de manera proactiva el cannabis legal sino también para informar e influenciar de manera igualmente proactiva las batallas de información que rodearán al tema del cannabis legal. Esto no es poca cosa considerando que la regulación del cannabis es un debate político en la cual abundan los defensores apasionados y, a menudo, desmedidos. Mientras las líneas de batalla en la guerra de la información entre los defensores y detractores de la legalización se endurecen, los esfuerzos del estado por desarrollar conocimientos brindan a las autoridades la oportunidad de trascender los incansables ritmos del ciclo noticioso y de poner sus miras en horizontes temporales más relevantes. Los partidarios de la reforma a lo largo del país—en cuanto a políticas sobre cannabis, así como en otros campos—harían bien en aprender de este segundo experimento, tanto como del primero.

Este documento describe los experimentos paralelos que tienen lugar en Washington: el experimento sobre el cannabis y el referido al conocimiento. El documento sopesará el potencial y los obstáculos del experimento estatal referido al conocimiento. Y ofrecerá algunas reflexiones sobre cómo aprovechar al máximo las innovaciones planteadas en Washington—tanto por quienes están más interesados en las políticas sobre drogas, como por aquellos que buscan mejorar la manera de realizar reformas de políticas de cualquier tipo.

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