26 Apr 2013 | Análisis | Noticias

La visa de Mariela Castro y los derechos LGBT en Cuba

 

Por Clay Boggs y Geoff Thale

El Departamento de Estado de Estados Unidos ha criticado el record de Cuba sobre los derechos de las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgénero (LGBT por sus siglas en inglés) y ha respaldado a los disidentes que abogan por los derechos de las personas LGBT. Lo ha hecho con razón. En los años 60, Cuba envió a los hombres homosexuales a campos de trabajo para ser reformados y la discriminación contra los cubanos LGBT fue endémica. Pero esto está comenzando a cambiar. Las parejas homosexuales ahora aparecen en las novelas cubanas, los matrimonios entre homosexuales han sido debatidos en la Asamblea Nacional y la municipalidad de Caibarié eligió recientemente a una persona transgénero para un puesto público. Un reporte reciente del Freedom Houseconcluyó que "desde 2008, Cuba ha dado grandes pasos para rectificar la discriminación contra la comunidad de lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgénero (LGBT por sus siglas en inglés)".

Estos cambios reflejan una aceptación creciente de la diversidad sexual y los derechos LGBT que están sucediendo a nivel mundial. No es una coincidencia que esté ocurriendo al mismo tiempo que en Estados Unidos la opinión pública sobre el matrimonio entre homosexuales está cambiando rápidamente. Pero también son el resultado de los cubanos que han luchado con valentía por los derechos LGBT. Y la cubana que lo ha hecho más prominentemente —y, por muchos, de forma más efectiva— es la hija del Presidente Raúl Castro, Mariela Castro.

La respuesta de los diseñadores de políticas en Estados Unidos a la Srta. Castro y su activismo ha sido decididamente mixta.

En el 2012, a la Srta. Castro se le otorgó una visa para visitar a los Estados Unidos y participar en la conferencia anual de la Asociación de Estudios Latinoamericanos. A Josefina Vidal Ferriero, Directora para Norteamérica en el Ministerio de Relaciones Exteriores y Eusebio Legal, historiador de la ciudad de La Habana, se les otorgaron visas al mismo tiempo. Los representantes Mario Díaz Balart (Republicano por Florida), Ileana Ros-Lehtinen (Republicana por Florida), Albio Sires (Demócrata por New Jersey) y David Rivera (Republicano por Florida) condenaron el otorgamiento de estas visas y la Representante Ros-Lehtinen llamó a los tres funcionarios cubanos como "opresores del pueblo cubano".

Pero el Reporte de Derechos Humanos más reciente del Departamento de Estado de Estados Unidos sobre Cuba pone al trabajo de la Srta. Castro en una luz positiva. A pesar de observar problemas actuales y severos en un número de áreas, incluyendo la libertad de expresión, la libertad de asociación, los derechos políticos, la detención arbitraria y las condiciones carcelarias, el reporte también observó algunas áreas donde la situación ha mejorado, incluyendo a los prisioneros políticos, la libertad religiosa y la libertad de viajar. En cuanto a los derechos LGBT, el reporte declaró que "no hay discriminación reportada oficialmente o permitida basada en la orientación sexual en el empleo, la vivienda, la falta de nacionalidad o acceso a la educación o cuidado de la salud". Pero, a pesar de señalar que la "discriminación social basada en la orientación sexual o identidad de género persistía", el reporte subrayó el papel de la Srta. Castro en la oposición de la discriminación: "Mariela Castro, la hija del Presidente Castro, encabezó el Centro Nacional para la Educación Sexual y continuó hablando sobre la promoción de los derechos de las personas lesbianas, homosexuales, bisexuales y transgénero (LGBT). En mayo, el gobierno patrocinó una marcha y un programa extenso de eventos para conmemorar el Día Internacional contra la Homofobia". Este reporte parecería ser una refutación de las aserciones por los miembros del Congreso que la Srta. Castro es una "opresora del pueblo cubano".

El 25 de abril, los reportes de la prensa indicaron que a la Srta. Castro se le había otorgado una visa para participar en las reuniones de las Naciones Unidas, pero que se le prohibiría viajar más allá de 25 millas sin previa autorización (esta es la misma restricción que se le otorga a los diplomáticos cubanos de las Naciones Unidas). Por eso, la Srta. Castro probablemente no podrá viajar a Philadelphia para recibir un reconocimiento en la Cumbre Global LGBT del Foro de Igualdad el 4 de mayo. El Foro de Igualdad es una organización líder en la comunidad LGBT y la Cumbre Global LGBT está enfocándose este año en los derechos LGBT en Cuba. Al prohibirle a la Srta Castro participar  en el foro o recibir su reconocimiento es una oportunidad perdida y recorta los esfuerzos del gobierno estadounidense para respaldar los derechos LGBT en Cuba.

La visa limitada otorgada a la Srta. Castro es un indicativo de la politización de todas las cosas de Cuba, incluyendo las decisiones de visado. Pero también es indicativo de las contradicciones y limitaciones inherentes en el enfoque de Estados Unidos hacia la promoción de la democracia y los derechos humanos en Cuba, los cuales en los últimos años han crecido hasta incluir a los derechos LGBT.

El Reporte de Derechos Humanos del Departamento de Estado reconoce que la Srta. Castro es una defensora importante de los derechos LGBT en Cuba, pero debido a que la estrategia estadounidense en la promoción de derechos humanos y democracia en Cuba ha enfocado casi todo en los oponentes de apoyo al régimen cubano, este reconocimiento no está reflejado en las acciones del gobierno. Probablemente es cierto que si la Srta. Castro se opusiera al gobierno cubano, el Departamento de Estado le permitiría viajar a Philadelphia. Pero debido a que no cumple con ciertos criterios políticos, no puede participar en un evento público en Estados Unidos donde será honrada por sus contribuciones a los derechos internacionales de LGBT.

Esto perjudica la credibilidad de Estados Unidos en asuntos LGBT y pone en entredicho el compromiso de Estados Unidos de defender los derechos LGBT en el extranjero.

La política estadounidense debería reflejar el hecho de que existen muchas personas en Cuba, ya sean en el gobierno, academia o la comunidad religiosa, quienes abogan por libertades mayores sin oponerse al régimen. Si los legisladores estadounidenses son serios sobre ayudar a fomentar el cambio en Cuba, necesitan ampliar su enfoque y hacer más por comprometerse con el pueblo como Mariela Castro.

Geoff Thale es el Director del Programa de WOLA. El Sr. Thale ha estudiado asuntos de Cuba desde mediados de los años 90 y ha viajado a Cuba más de una docena de veces, incluyendo delegaciones de organización de académicos y miembros del Congreso.

Clay Boggs es el Funcionario del Programa de WOLA para Cuba y para los Derechos y Desarrollo.

(Fotografía por CHA Argentina.)


ACTUALIZACIÓN: Estamos complacidos por anunciar que el 30 de abril, AssociatedPress reportó que el Departamento de Estado de Estados Unidos revocó su decisión y le permitirá a la Srita. Castro recibirsureconocimiento en Philadelphia.