26 Sep 2013 | Análisis | Noticias

Lo que Presidente Obama puede hacer sobre la violencia con armas

En respuesta a otro tiroteo horrible esta semana, el Presidente Barack Obama ha instado al Congreso que actúe para prevenir la violencia con armas. El Congreso debe actuar, pero hay más que el presidente Obama puede hacer sin el Congreso. No debe esperar.

El Presidente tiene la autoridad para prohibir a las empresas de importar armas de asalto que no son “para fines deportivos.” Las armas importadas son muchos más baratas que las armas fabricadas en EE.UU.; algunas armas importadas se pueden comprar por un tercio del precio que cuesta un modelo fabricada en EE.UU. También son más peligrosas, porque pueden ser fácilmente convertidas en armas plenamente automáticas. Dos presidentes anteriores, un republicano y un demócrata, han utilizado agresivamente su autoridad para prohibir las armas de asalto importadas. El presidente George H.W. Bush declaró una prohibición permanente en 1989, y el presidente Bill Clinton reforzó la prohibición en 1998. Sin embargo, la aplicación ha sido permisiva, y los importadores de armas han encontrado que es fácil aprovechar de los agujeros de la legislación. Por ejemplo, han logrado que muchos rifles de asalto sean clasificados  como armas “para fines deportivos”, que los exima de la prohibición.

Como resultado, EE.UU. está inundado de importaciones, como el rifle WASR-10 semiautomático que está hecho en Rumania. Las armas importadas se han utilizado en tiroteos masivos en EE.UU., desde Omaha, Nebraska, a Carson City, Nevada, a St. Louis, Missouri; son utilizadas por los delincuentes en ciudades a lo largo de EE.UU. Las armas importadas como el rifle WASR-10 y la pistola estilo AK-47, fabricada por Draco, también se han convertido en las predilectas por los cárteles mexicanos. En México, donde la violencia relacionada con las drogas sigue devastando las comunidades, el 70 por ciento de las armas recuperadas y entregadas a rastreo provienen de los EE.UU.

El Presidente Obama puede parar la importación de estas armas peligrosas, si ordena la Agencia de Alcohol, Tabaco, Armas de Fuego y Explosivos (Bureau of Alcohol, Tobacco, and Firearms, ATF) a expedir una resolución nueva para cerrar los vacíos legislativos y hacer cumplir plenamente la prohibición.

El Presidente no puede hacer todo por orden ejecutiva. Reformas como revisiones universales de antecedentes, una nueva prohibición de armas de asalto, y un estatuto federal para hacer el tráfico de armas un delito federal, requerirían la acción del Congreso. Después de la tragedia en Newtown que sacudió la nación, proyectos de ley bipartidistas sobre la revisión de antecedentes y el tráfico de armas fueron presentados en la Cámara y el Senado esta primavera, pero no lograron ser aprobados a pesar del apoyo abrumador por parte del público estadounidense.

Desafortunadamente, los tiroteos masivos en EE.UU. no parecen estar disminuyendo, y a causa de esto, los esfuerzos para reformar las leyes de armas no disminuirán tampoco. El movimiento para prevenir la violencia con armas ha obtenido determinación y energía nueva, y el cálculo político con respecto a este tema está cambiando. Mientras el Congreso desafió a la opinión pública sobre las medidas de sentido común para reducir la violencia armada, las legislaturas de algunos estados como Connecticut, Colorado, Delaware, Nueva York y Maryland han implementado reformas claves a nivel estatal. Por supuesto, ha habido retrocesos: en algunos estados han aprobado leyes más débiles sobre las armas, y dos legisladores del estado de Colorado recientemente sufrieron una revocatoria de mandato después de apoyar las reformas. La Asociación Nacional de Rifle (National Rifle Association, NRA) sigue siendo una fuerza poderosa, pero lo que está cambiando es que ahora los que están a favor de leyes más fuertes sobre las armas están contraatacando y ganando batallas.

El liderazgo del Presidente Obama sobre este tema está marcando la diferencia. Ha instado al Congreso a actuar, y ha realizado cambios importantes en el nivel ejecutivo. Después del tiroteo en Newtown, anunció 23 órdenes ejecutivas para impedir la violencia armada, que incluyen medidas para fortalecer el sistema de verificación de antecedentes. Tras el fracaso del Congreso para aprobar la legislación, el Presidente Obama firmó nuevas órdenes ejecutivas para restringir las armas excedentes militares, como el rifle de asalto M-1, y para cerrar unos vacíos en el sistema de verificación de antecedentes. El Congreso debe actuar, pero hasta entonces el Presidente debería hacer todo lo posible para prevenir la violencia armada.

La tragedia en el Navy Yard señala de nuevo la necesidad de hacer todo lo posible para prevenir que las armas caen en las manos equivocadas. Aplicar plenamente la prohibición de las importaciones es una cosa más que el Presidente Obama puede hacer.