7 Mar 2014 | Análisis | Noticias

Preguntas y Respuestas: Entendiendo las Protestas en Venezuela

La conmoción que se vive actualmente en Venezuela ha sido caracterizada en el exterior como un conflicto entre los ciudadanos de este país y un gobierno cada vez más desesperado que ha recurrido a violaciones masivas a los derechos humanos para mantenerse en el poder. Tal imagen simplifica  a la vez que distorsiona la situación en Venezuela.

Desde inicios de febrero, Venezuela se ha visto afectada por un ciclo de protestas contra el gobierno del Presidente Nicolás Maduro. El gobierno y grupos de simpatizantes de Maduro han respondido a las protestas mediante la fuerza. Al menos 20 personas han muerto en el conflicto —principalmente a causa de la violencia ejercida por agentes del gobierno y grupos a favor de éste, pero también debido a las acciones de los manifestantes— y cientos de personas han sido arrestadas. Si bien parecía que las protestas amainarían la semana pasada, al presente no resulta claro que será así. El gobierno de Maduro ha iniciado una serie de “conferencias de paz” para abordar algunos de los temas planteados por los manifestantes. La oposición, sin embargo, ha guardado distancia de estas propuestas.

A continuación, David Smilde, Asociado Principal de WOLA, brinda sus reflexiones sobre lo que ocurre en Venezuela y sobre cuál debería ser el papel de los EE.UU. en esta situación.

1. Hugo Chávez murió hace un año. ¿Cuáles son los cambios que han tenido lugar en Venezuela?

Hugo Chávez dejó un legado político difícil. A lo largo de 14 años, desarrolló una compleja coalición de militares, nacionalistas, sectores progresistas, movimientos sociales radicales y venezolanos comunes — una coalición que quizá sólo él podía mantener unida. Más aún: Chávez concentró cada vez mas el poder en la figura de la Presidencia. Por ello, hubiera sido difícil para cualquiera seguir los pasos de Chávez. El Presidente Maduro fue elegido por el propio Chávez como su sucesor, pero carece del carisma del fallecido líder y, durante las elecciones presidenciales en abril del 2013 —que Maduro ganó por un pequeño margen—, quedó demostrado que el nuevo líder no cuenta necesariamente con el apoyo de las bases chavistas. Al interior de esas bases, los movimientos sociales radicales se mantienen particularmente escépticos en relación a Maduro. El Presidente parece haber identificado a las Fuerzas Amadas como el sector que garantizará que su gobierno culmine su período presidencial. Maduro ha nombrado a militares activos y retirados a los puestos principales en la administración de la seguridad ciudadana y les ha dado aún mayores oportunidades económicas.

Chávez también dejó un difícil legado económico, con una trayectoria económica insostenible. La economía ya mostraba signos de desgaste en 2010, pero fue mantenida a flote en 2011 y 2012 con préstamos obtenidos de la China. Durante el año 2013, los problemas se manifestaron con toda su fuerza, en gran medida como producto de graves distorsiones del tipo de cambio. Una divisa dramáticamente sobrevaluada genera un insaciable apetito por adquirir dólares, al mismo tiempo que los ingresos hacia Venezuela producto del petróleo se han paralizado. Asimismo, Venezuela tiene un considerable déficit presupuestario, el cual ha sido cubierto mediante la impresión de dinero. Pero por un lado, una producción decreciente y la disminución de los dólares disponibles para importar productos, y por el otro, una oferta monetaria cada vez mayor, han llevado a una inflación que en 2013 alcanzó el 56 por ciento y que será aún más alta en el 2014. El gobierno ha estado paralizado debido a desacuerdos internos respecto a qué medidas tomar, y no ha sido capaz de impulsar necesarias reformas. Venezuela no se encuentra al borde del colapso, pero es evidente que gasta más dinero del que genera, y no parece tener planes para gastar menos o producir más. Adicionalmente, China y otras naciones están cada vez más reticentes a extenderle más préstamos.

Venezuela también viene padeciendo una ola de inseguridad que se aceleró bajo el gobierno de Chávez. Si bien Chávez apoyó una experiencia innovadora de reforma policial que se inició en el 2008 , ésta no ha reducido la delincuencia. El carácter civil de la reforma fue en gran medida revertido por el Presidente Maduro, quien ha reafirmado el papel de las Fuerzas Armadas en el patrullaje policial.  

2. ¿Cuánto apoyo tiene Maduro en el país?

Pese a los retos que ha heredado, Maduro aún cuenta con considerable apoyo al interior de la coalición gobernante y en el país en general — lo cual queda demostrado por el hecho de que su Partido Socialista pudo ganar las elecciones municipales en diciembre de 2013 por un margen más amplio que aquel con el que ganó la Presidencia en abril. Dentro del gobierno, Maduro no se encuentra bajo amenaza por parte de competidor interno, simplemente porque cuenta con la legitimidad de haber sido designado por el propio Chávez. Sin embargo, Maduro no goza de la misma sólida autoridad al interior del gobierno que ostentaba Chávez, lo cual ha llevado al Ejecutivo a la parálisis y la inacción.

3. ¿Quiénes son los manifestantes y los líderes de la oposición, y qué es lo que buscan?

Perder las elecciones de diciembre pasado, que la oposición había caracterizado como un plebiscito a la Presidencia de Maduro, constituyó una significativa derrota para la oposición y llevó a un período de reflexión, discusión y debate respecto a su estrategia hacia el futuro. La dirección que iba ganando apoyo mayoritario era la idea de que la oposición precisaba desarrollar una estrategia de más largo plazo, buscando expandir su coalición mediante una mayor organización a nivel de base y abordando de manera más tangible los problemas de la población. Algunos líderes de la línea dura como Leopoldo López y María Corina Machado, sin embargo, no estaban de acuerdo con esta dirección. Ellos sentían que la situación era lo suficientemente urgente para justificar una inmediata ofensiva para exigir la renuncia de Maduro. Ellos también consideraban que no existían las garantías para celebrar elecciones libres y justas en un plazo de dos años. (Las elecciones legislativas se realizarán el segundo semestre de 2015. Un referéndum de revocatoria podría ser convocado en 2016, de reunirse suficientes firmas). López y Machado organizaron un movimiento en Twitter empleando la etiqueta #LaSalida, en referencia tanto a “la salida [de Maduro]” como a “la solución [del impasse político]”.

Esta ofensiva aprovechaba el descontento de los estudiantes de clase media en Venezuela. Las protestas originales fueron reducidas. Sin embargo, la represión de las fuerzas de seguridad atrajeron más manifestantes, especialmente de la base tradicional de la oposición a Chávez en la clase media, enfocada en temas de derechos como la libertad de prensa, el derecho a protestar y la defensa de las oportunidades económicas. Los líderes de los manifestantes han hecho poco por incluir a sectores más amplios de la sociedad con mensajes relacionados a la reducción de la pobreza, la igualdad u otros temas que podrían ser de más interés a los chavistas descontentos con la situación actual. Recientes declaraciones de líderes estudiantiles en el “Manifiesto de Mérida” sólo refuerzan el carácter de clase de las protestas. Ellos rechazan la posibilidad de dialogar con el gobierno de Maduro y reafirman su enfoque en temas de libertad individual. Uno de los lemas de estas protestas —“SOSVenezuela”— tiene especial resonancia entre las comunidades de expatriados venezolanos. Desafortunadamente, para los venezolanos de los sectores populares —la mayoría de los cuales recientemente votaron por el gobierno de Maduro— este lema coincide con algunos de los peores estereotipos de una oposición que
no puede ganar por el voto y que, por ello, busca una intervención extranjera.

4. ¿Cuál ha sido la respuesta del gobierno de Maduro ante las protestas?

El gobierno de Maduro ha enfrentado las protestas con más determinación que cálculo, haciendo uso desproporcionado de la fuerza para reprimir y encarcelar a los manifestantes. No resulta claro por qué han asumido este enfoque, dado que estas acciones evidentemente han acelerado el movimiento de protesta. Es posible que el gobierno de Maduro, como el de su antecesor Chávez, considere útil este tipo de conflicto polarizador para buscar lo que para ellos constituye una lucha por el cambio revolucionario. En esta perspectiva, es preferible enfrentarse a los opositores de línea dura y asi unificar a las bases chavistas que involucrarse en un diálogo con los líderes de la oposición que buscan ampliar su coalición. Alternativamente, es posible que el gobierno de Maduro, con una presencia cada vez mayor de oficiales militares retirados y en servicio activo, tenga escasa tolerancia para la política contenciosa y, por ello, reaccione con represión. Finalmente, también podría haber una considerable paranoia al interior del gobierno de Maduro, y es posible que muchos dirigentes se hayan auto-convencido de la existencia de una conspiración internacional en ciernes. Lo más probable es que estos tres fenómenos se den simultáneamente, en lo que constituye una coalición de gobierno de gran envergadura y complejidad.

5. ¿Cuáles son los temas subyacentes claves que Venezuela enfrenta ahora? 

Como se ha mencionado anteriormente, la política económica venezolana no es sostenible en el mediano plazo, y probablemente surgirán más dificultades este año. Probablemente la presencia expandida de los militares en temas de seguridad ciudadana resultará igualmente ineficaz, y se mantendrán los altos índices de inseguridad. Además de estos problemas de largo plazo, existen varios temas políticos inmediatos. Se están gestando cambios en los organismos electorales, en la medida en que llegan a su fin los mandatos de tres de los cinco integrantes del Consejo Nacional Electoral. Los miembros salientes incluyen a un rector opositor y dos miembros relativamente independientes. Los otros dos miembros mantienen estrecha relación con el Partido Socialista y apoyan al gobierno en cada instancia. Ello podría provocar una grave conmoción, en tanto los miembros actuales del Consejo podrían ser reemplazados por simpatizantes del gobierno. Quizá el suceso más conflictivo del último mes haya sido la clara evidencia de censura y auto-censura en los medios de comunicación. El 12 de febrero, ningún medio local ofreció cobertura en vivo de los actos de violencia que ocurrieron durante las protestas. NTN24 de Colombia ofreció esta cobertura y fue retirado del aire. También hubo denuncias sobre manipulación del Internet. Ello podría hacer muy difícil mantener una sociedad plural.

6. ¿Cuáles son los prospectos para el diálogo? ¿Qué temas podrían formar la base para un diálogo constructivo? 

El gobierno de Maduro ha impulsado las “conferencias de paz” en el Palacio Presidencial de Miraflores. Éstas han sido rechazadas incluso por aquellos sectores de la oposición que están interesados en el diálogo, quienes quieren un espacio más abiertos y quizá buscan una mediación de terceros. Los líderes estudiantiles han rechazado recientemente cualquier posibilidad de negociación con el gobierno de Maduro. Henrique Capriles —el candidato de oposición que perdió por un estrecho margen ante Maduro en la elección presidencial de 2013— recientemente propuso diez puntos para el diálogo. Desde la perspectiva del gobierno, algunos de estos puntos serán sin duda inaceptables. Pero Capriles no ha impuesto ninguna de estas demandas como condición para iniciar el diálogo, y sus propuestas podrían servir como un punto de partida.

En realidad, hay varias áreas en las cuales podrían existir puntos comunes entre el gobierno y la oposición.

El gobierno tiene considerable interés en mejorar la situación económica, al igual que muchos sectores en la oposición. De hecho, Lorenzo Tovar, gerente de Empresas Polar (la compañía más grande dedicada a la producción de alimentos en Venezuela), así como el presidente de la Cámara de Comercio, concurrieron a las primeras conferencias de paz e hicieron sugerencias respecto a cómo abordar la escasez. De manera más general, el gobierno se ha visto asediado por enfrentamientos entre pragmáticos e izquierdistas, y podría valerse del diálogo para impulsar los cambios que sabe deben ocurrir.

Ya se han producido algunas reuniones entre el gobierno y algunos gobernadores de la oposición en relación a problemas relacionados a la seguridad ciudadana. Este diálogo podría continuar y los esfuerzos coordinados podrían llevar a realizar mejoras.

La oposición ha protestado airadamente, y con justa razón, sobre las acciones de los colectivos armados y ha exigido que éstos depongan las armas. Se trata de grupos comunitarios, cuya existencia en muchos casos precede al gobierno de Chávez, que se consideran como defensores de la revolución. Menos conocido es el hecho de que el gobierno sí intentó desarmar estos grupos el año pasado, como parte de su campaña para controlar la posesión de armas, pero dicho intento fracasó. Ello no obstante, muchos funcionarios del gobierno entienden el problema y acogerían la oportunidad de impulsar el desarme de los colectivos.

Finalmente, la principal queja de la oposición durante este ciclo de protestas se ha centrado en violaciones a los derechos humanos relacionadas al excesivo uso de fuerza y arrestos como respuesta a las protestas. A la vez que el gobierno de Venezuela se retiró de la Corte Interamericana de Derechos Humanos durante el período 2012-13, buscó activamente y obtuvo un escaño en el Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Presenta a la ONUcomo  mejor ubicado para custodiar los derechos humanos. El 6 de marzo, un grupo de expertos independientes en derechos humanos de las NN.UU. encabezado por Frank La Rue, solicitó que Venezuela investigue y aclare acusaciones de violaciones de derechos, y ofreció visitar el país. Una aceptación por parte del gobierno a este ofrecimiento demostraría el compromiso de Venezuela con los derechos humanos así como la eficacia de las NN.UU. como garante de los mismos. La oposición haría bien en apoyar tal iniciativa.

7. ¿Cuál debería ser el papel de los Estados Unidos en la crisis actual?  

Es importante recordar que Maduro fue elegido Presidente hace menos de un año, y que la coalición de gobierno recibió un considerable apoyo por parte del electorado hace menos de tres meses. Para los EE.UU. sería imprudente ser percibido interfiriendo en un gobierno soberano, elegido democráticamente. Por ello, la discusión y el debate sobre temas básicos de políticas públicas deben quedar en manos de los venezolanos quienes, si estuvieran descontentos con el desempeño de su gobierno, pueden alzar su voz en protestas pacíficas o votar contra este gobierno en las próximas elecciones.

Los temas de derechos humanos, sin embargo, son universales, no sujetos a la soberanía nacional, y es totalmente justo que otros países comenten sobre violaciones sin importar dónde éstas ocurran. Los EE.UU. deben sentirse en libertad de criticar a Venezuela, de ser el caso, por criminalizar y reprimir las protestas, por amenazar la existencia de medios de comunicación libres y plurales, o por poner en riesgo la capacidad de los ciudadanos para elegir libremente a sus líderes.

Los EE.UU. deben ser conscientes del contexto histórico. El gobierno venezolano considera que está protagonizando una lucha heroica contra “fuerzas imperialistas” que quieren socavar su revolución socialista.. Cualquier declaración contr
a el gobierno de Venezuela por parte de los EE.UU. servirá para alimentar este argumento, y para reforzar a los actores de la línea dura. Como resultado, las declaraciones deben enfocarse en temas universales de derechos humanos o tratar de promover el diálogo, y evitar expresiones provocadoras que polaricen más el contexto venezolano.

 

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