23 Mar 2012 | Análisis

¿Que impacto tendrán las reformas económicas en cuanto a las protecciones sociales en Cuba?

Por Clay Boggs y Geoff Thale

Los que siguen temas de Cuba siguen debatiendo el significado de las reformas económicas en curso sobre la isla. Los que promuevan el dialogo y el compromiso con Cuba dicen que el proceso de transformación económico es sustantivo, aunque sí esta cambiando lentamente. Los escépticos—especialmente los que piensan, o que quieren pensar, que el gobierno cubano está a punto de derrumbarse—consideran que el cambio es superficial o temporal, o quejan que el cambio está moviendo demasiado lentamente. Esto es un debate importante que forma nuestro entendimiento de lo que está pasando en Cuba y también de cómo debería responder el resto del mundo.  
Según lo que hemos visto en Cuba, nosotros en WOLA pensamos que el proceso de cambio es real y significativo. Esta coyuntura debería tener más importancia en la creación de la política de los EEUU hacia Cuba, ya que desde mucho tiempo los EEUU ha exigido la transformación de la estructura económica del país. Los que diseñan las políticas estadounidenses deberían responder a estos cambios cuando ocurran. 
 
Sin embargo, estos cambios también podrían causar profundos implicaciones en la vida cotidiana de los cubanos, quienes van a confrontar nuevas y inquietantes realidades en materia de la seguridad de empleo, el desempleo, el bienestar social y otros asuntos. La manera en que el pueblo cubano y el gobierno cubano van a tratar estas temas es una cuestión importante y una que no ha sido abordado.
 
A finales de enero, WOLA viajó a Cuba para emprender investigaciones sobre los cambios en curso. La mayoría de la gente con quienes hablamos en Cuba—periodistas, académicos, líderes religiosas, diplomáticos y cubanos de pie—están de acuerdo que estos cambios son en efecto reales y significativos. Pero ellos también tienen inquietudes importantes sobre lo que van a significar estos cambios para la sociedad cubana. ¿Cómo va a resolver el gobierno el aumento de la desigualdad? ¿Van a tener protecciones laborales los trabajadores en el creciente sector privado? ¿Que hiciera la gente que perdían en ese nuevo sistema económico?  Esas cuestiones ponen nerviosos e inciertos a muchos cubanos. El gobierno ha reconocido muchos de estas preocupaciones, pero hasta ahora no ha dado una respuesta sobre como planea responder a ellos.

Se cree que la desigualdad de ingreso en Cuba (todavía muy baja según estándares mundiales) seguirá aumentando como consecuencia de las reformas económicas. Muchos de los trabajadores en el sector del turismo ya ganan mucho más que los profesionales del sector estatal, lo que crea un conjunto de incentivos perversos para los jóvenes cubanos. (Muchos se preguntan por qué deben asistir a la universidad cuando se puede ganar mucho más como taxista o mesero que como un académico o un ingeniero en el sector estatal.) Muchas de las personas con las que hablamos en Cuba están preocupadas de que estas desigualdades sigan aumentando. Ellos creen que la inversión extranjera incremente y que un grupo cada vez mayor de cubanos vea un aumento de ingresos gracias al incremento del empleo en el sector privado,  del crecimiento de las pequeñas empresas, o de la venta de propiedades. Esto tendrá consecuencias  para el nuevo sistema de impuestos cubano, pero no queda claro cuales cambios pueden llevarse a cabo en el contexto de las desigualdades de ingresos crecientes. También hay dudas sobre si el gobierno cubano tiene la capacidad de regulación o la voluntad política para implementar esos cambios.

Los cubanos siempre han dependido de los subsidios de empleo garantizado y del Estado como un medio para garantizar la supervivencia básica en una economía muy difícil. Sin embargo, el gobierno cubano ha indicado que se ha comprometido a modificar el sistema sustancialmente. Se planea despedir a un millón y medio de trabajadores estatales en los próximos años. (De hecho, este proceso ya ha comenzado, pero el ritmo ha sido más lento de lo que originalmente fue anunciado.) El gobierno espera que el autoempleo absorba la mayor parte de los trabajadores que serán despedidos y ya ha emitido más de 350.000 licencias para los llamados “cuentapropistas”. Sin embargo, la absorción de los desempleados en el sector privado va a ser complicada. Algunos empleados del Estado son considerados ineficientes o redundantes, y es dudoso que posean las habilidades empresariales o el entusiasmo para convertirse en trabajadores por cuenta propia. El desarrollo de mecanismos de crédito para aquellos que buscan iniciar su propio negocio es sólo el principio. Un reglamento que permite la contratación de los empleados se encuentra en sus etapas iniciales y requerirá de trabajo adicional y mayor revisión. Por esta razón, el gobierno tendrá que abordar un nuevo problema: los trabajadores desempleados, sin la garantía de rentas. Por otra parte, se esperan amplios recortes a las tarjetas de racionamiento. ¿Qué mecanismos utilizará el gobierno cubano para sustituirlas? No es del todo claro. El nuevo lema es "subsidiar a las personas, no a los productos", lo que implica un cambio hacia los beneficios sociales dirigidos a grupos sociales determinados y un alejamiento del principio de beneficios universales. Sin embargo, ninguno de los cubanos con los que hablamos consideraba que el gobierno tuviera un plan claro de cómo hacer esa transición.
 
Los trabajadores cubanos en el sector privado incipiente también se enfrentan a un alto grado de incertidumbre. Aunque la Central de Trabajadores de Cuba (CTC) sin duda tiene defectos, proporciona un marco básico de protección de los trabajadores en el sector estatal y los mecanismos de participación en las decisiones laborales. ¿Qué pasará con los trabajadores en el sector privado emergente (tanto por cuenta propia como los que son empleados por los nuevos propietarios de pequeñas empresas)? El CTC tendrá que determinar cómo va a representar a estos trabajadores y el gobierno cubano tendrá que formular reglamentos para dar forma a los salarios y las horas, las condiciones de trabajo y la representación sindical en el sector privado. Como representará la CTC las necesidades e intereses de todos los trabajadores cubanos en los próximos años es en gran medida una cuestión abierta.
 
Estas preguntas acerca de la protección social y los derechos de los trabajadores no son, por supuesto, exclusivas al caso de Cuba. Pero el gobierno cubano y la sociedad cubana tienen lo que es quizás una oportunidad única para abordar estas cuestiones de una manera reflexiva, mientras que un proceso de cambio económico gradual se lleva a cabo.
 
Los periodistas, académicos y líderes religiosos con los que hablamos coinciden en que las autoridades cubanas no se han comprometido en avanzar hacia un modelo económico en particular. En cambio, el gobierno está improvisando, respondiendo a las realidades económicas y de la presión de la población en términos de una creación de mejores oportunidades. A pesar de los problemas reales de Cuba en materia de derechos humanos y de libertad de expresión, el gobierno parece estar dando un poco de espacio para el debate y la participación ciudadana en los temas de mejora de la situación económica. 
 
En los próximos meses y años, será importante seguir el proceso de reformas económicas en Cuba de cerca. WOLA seguirá de cerca el ritmo y el alcance de estas reformas. También vamos a hacer preguntas acerca de la desigualdad de ingresos, sobre la red de seguridad social, y sobre las protecciones laborales. No hay duda sobre los cambios importantes que se están realizando en la Cuba de hoy, y WOLA seguirá proporcionando análisis crítico basado en nuestra investigación de campo.
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Clay Boggs es el asistente de programas de WOLA para el programa de Cuba y para el programa de Derechos y Desarrollo. Visitó Cuba recientemente en un viaje de investigación.
 
Geoff Thale es el director de programas de WOLA. El Sr. Thale ha estudiado temas de Cuba desde mediados de la década de 1990 y ha viajado a Cuba más de una docena de veces, incluyendo con delegaciones de académicos y miembros del Congreso.