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La justicia reparadora y climática debe estar en el centro de la COP30, dicen líderes y movimientos globales

WOLA

por WOLA

Una carta internacional respaldada por más de 140 organizaciones y 110 figuras públicas de todo el mundo, insta a la COP30 a abordar las crisis interconectadas de los legados coloniales y el colapso climático.

Belém, Brasil — En un llamado audaz y urgente, una coalición global de organizaciones de la sociedad civil, líderes africanos, afrodescendientes e indígenas, artistas e intelectuales públicos exige que la COP30 sitúe la justicia reparadora y la justicia climática en el centro de su agenda y de la agenda más amplia de desarrollo sostenible.

La carta abierta — lanzada por el Instituto Luiz Gama (Brasil), la Global Afro-descendant Climate Collaboration for Climate JusticeThe Chisholm Legacy Project (EE. UU.), Resilient40 (Uganda), el Emancipation Support Committee of Trinidad and Tobago (ESCTT), el HBCU Green Fund (EE. UU.) y la Caribbean Pan African Network (CPAN) — cuenta con el apoyo de organizaciones y figuras públicas de todo el mundo.
Observadores señalan que la iniciativa representa una de las articulaciones globales más sólidas hasta la fecha que vinculan la justicia reparadora con las negociaciones climáticas y la justicia climática. Entre los firmantes se encuentran instituciones y figuras públicas destacadas, incluido el Ministerio de Medio Ambiente de Colombia, Amnistía Internacional EE. UU., la National Coalition of Blacks for Reparations in America (NCOBRA), capítulos de Black Lives Matter Grassroots en Estados Unidos, Educafro (Brasil), la Caribbean Philanthropic Alliance, la European Network Against Racism (ENAR), el referente del decrecimiento Jason Hickel y el rapero sueco Jason “Timbuktu” Diakité.


Justicia en la intersección: la lucha por las reparaciones y el clima es una sola

En el corazón de la carta yace un poderoso argumento: no puede haber verdadera justicia climática sin justicia reparadora. La crisis climática no surgió recientemente — es la continuación de siglos de emisiones de gases de efecto invernadero, extracción, despojo y violencia racial que impulsaron el uso desmedido de recursos, el consumo y la acumulación de riqueza en el Norte Global. Estas historias definen no solo quién se beneficia más del desarrollo impulsado por los combustibles fósiles, sino también quién soporta hoy las mayores cargas de los impactos climáticos.

Al enfatizar la justicia reparadora, la carta afirma que la COP30 debe abordar tanto las causas profundas como los factores estructurales de la crisis. Este enfoque refleja un consenso creciente de que crímenes históricos como la esclavitud y el colonialismo crearon desigualdades sistémicas globales en el acceso a recursos, contribuciones asimétricas a las emisiones de gases de efecto invernadero y a la destrucción ambiental, vulnerabilidad frente a desastres y exclusión de la toma de decisiones en la gobernanza climática.


Belém, la Amazonía y la urgencia de un cambio de paradigma

La COP30 se celebrará del 10 al 21 de noviembre de 2025 en Belém, Brasil. La Conferencia de las Partes (COP) es el principal órgano de toma de decisiones de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático (CMNUCC), donde los países revisan avances, negocian compromisos y definen estrategias colectivas para enfrentar la crisis climática.

Con la COP30 programada en Belém, en el corazón de la Amazonía, la carta subraya la urgencia de ir más allá del simbolismo y de las medidas ineficaces. La Amazonía no solo es un bioma vital para la supervivencia planetaria, sino también el hogar de pueblos cuyas historias de esclavitud, colonización y marginación siguen marcando sus condiciones de vida.

Renato Aparecido Gomes, presidente del Instituto Luiz Gama en Brasil, afirma:
“Cuando comunidades afrodescendientes e indígenas en la Amazonía lideran proyectos de créditos de carbono y de uso sostenible de la tierra, los resultados hablan por sí mismos. Ofrecen modelos de desarrollo bajos en carbono, equitativos y profundamente enraizados en el cuidado ancestral de la tierra. No podemos resolver la crisis climática sin situar a estas comunidades — y sus demandas de reparaciones, incluidas formas reparadoras y restaurativas de justicia — en el centro de la solución.”

Mariama Williams, asesora estratégica sénior en la Global Afrodescendant Climate Justice Collaborative, agrega:
“Con demasiada frecuencia, las negociaciones climáticas han tratado la justicia como un adorno retórico, en lugar de una obligación vinculante basada en la historia y en el derecho. Al centrar los legados de la esclavitud, el colonialismo y el extractivismo, este llamado global resalta las raíces estructurales de la vulnerabilidad climática y deja claro que las soluciones efectivas deben desmantelar las asimetrías económicas y políticas que siguen moldeando nuestro mundo.”


Las instituciones globales deben ponerse al día — la COP30 no puede quedarse atrás

El llamado se basa en un reconocimiento creciente dentro de las instituciones internacionales. El Panel Intergubernamental sobre Cambio Climático (IPCC) de las Naciones Unidas (ONU) identifica el colonialismo como un factor que impulsa la vulnerabilidad climática, y la justicia reparadora frente a los legados del colonialismo y la esclavitud se ha ido incorporando cada vez más en la agenda de las Naciones Unidas. También crece la conciencia de que la justicia climática, desde una perspectiva de derechos humanos, requiere enfrentar las injusticias estructurales, incluida la economía global.


Un llamado al liderazgo político

La carta insiste en que la COP30 debe marcar un punto de inflexión en el que las negociaciones internacionales sobre el clima dejen de tratar la justicia como algo periférico y la reconozcan como central.

Al albergar la COP30 en Belém, en la Amazonía, la comunidad global recibe una oportunidad única de anclar la acción climática en historias de resistencia y en modelos de sostenibilidad practicados desde hace tiempo por pueblos afrodescendientes e indígenas. Su liderazgo, conocimiento y derechos no son añadidos opcionales, sino pilares centrales para construir un futuro justo y habitable.

Para leer la carta completa, haga clic aquí.

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