El 24 de junio de 2026 ocurrieron dos potentes sismos en Venezuela, impactando la zona de la costa central del país, incluyendo a Caracas. Hasta el momento se ha reportado por lo menos 164 personas fallecidas a causa de los temblores y casi mil personas heridas, aunque se espera que estos trágicos números sigan aumentando en estos días. Desde la Oficina en Washington para Asuntos Latinoamericanos (WOLA), expresamos nuestra solidaridad con el pueblo venezolano tras estos sismos devastadores.
Al menos desde el 2016, Venezuela ya experimentaba el colapso de los servicios públicos, en el marco de una crisis humanitaria compleja. Tras años de desmantelamiento institucional y corrupción, las capacidades de respuesta para una situación como esta son muy limitadas. Por ello se requiere una rápida respuesta internacional de apoyo y una coordinación efectiva de la respuesta humanitaria entre varios actores internacionales. La asistencia humanitaria debe poder llegar sin obstáculos y con prioridad a las zonas más afectadas, sin discriminación de ningún tipo. Reconocemos el apoyo internacional ofrecido ya desde Estados Unidos, varios países latinoamericanos, y las Naciones Unidas sin obviar que este apoyo viene en un contexto de recortes masivos de asistencia internacional por parte de Estados Unidos y en un contexto de recortes históricos de asistencia internacional en lo general.
Asimismo, recordamos que el acceso a la información salva vidas. En contextos de emergencia es fundamental garantizar comunicaciones abiertas y sin restricciones, incluyendo el acceso a medios de comunicación, redes sociales y herramientas que permitan a las personas recibir información, contactar a sus familiares y solicitar ayuda. Es fundamental que la Comisión Nacional de Telecomunicaciones (CONATEL) levante todos los bloqueos a redes sociales, medios de comunicación y servicios de VPN.
Seguiremos atentos a la evolución de la situación y la respuesta internacional y reiteramos nuestra solidaridad con todas las personas afectadas.
