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Promover la democracia en las Américas

WOLA

por WOLA

Este artículo forma parte de la serie Una Agenda de Derechos Humanos para la Próxima Administración de EE. UU., que presenta las prioridades de WOLA para promover políticas estadounidenses centradas en los derechos humanos. Ante el cambio de administración en Estados Unidos, WOLA reafirma su compromiso con la justicia, la dignidad y los derechos fundamentales de las personas en toda América. En esta serie, destacamos temas críticos de derechos humanos que deben estar en el centro de los debates políticos en este momento crucial.

En América Latina y alrededor del mundo, un número creciente de líderes políticos están consolidando su poder atacando a los medios de comunicación independientes y erosionando los controles y equilibrios institucionales. Ejemplos claros de gobiernos autoritarios en la región son Nicaragua, Venezuela y Cuba. A pesar de que las tendencias autoritarias están aumentando en todo el espectro político, hay señales de esperanza, como por ejemplo la reciente transición democrática de Guatemala, así como otros esfuerzos por mantener transferencias pacíficas de poder y fortalecer instituciones imparciales e independientes. En países como México, Argentina y El Salvador, la sociedad civil está intentando resistir activamente el retroceso democrático.

En este complejo panorama, WOLA trabaja con organizaciones de la sociedad civil y defensores de los derechos humanos en toda la región, apoyando sus esfuerzos para contrarrestar el autoritarismo, proteger el espacio cívico, luchar contra la corrupción y fomentar una sociedad civil robusta e inclusiva. Una sociedad civil fuerte, a su vez, refuerza la participación cívica, que es vital para influir en un cambio positivo. Ante el aumento de las fuerzas antidemocráticas en la región, la próxima administración estadounidense debe apoyar la defensa de la democracia y los derechos humanos como principios básicos de su política exterior.

Instamos a la próxima administración de EE. UU. a priorizar las siguientes acciones:

1. Apoyar una sociedad civil fuerte y diversa para fortalezca la democracia y contrarreste el autoritarismo

Una sociedad civil próspera es esencial para una democracia sana. Al apoyar a organizaciones y activistas en América Latina y en otros lugares, Estados Unidos puede ayudar a construir resiliencia contra el autoritarismo. Fortalecer la diversidad de voces fomenta un panorama político más inclusivo y fortalece los valores democráticos.

  • Asignar recursos financieros y técnicos para apoyar a las personas defensoras de los derechos humanos y a activistas comprometidos con la preservación del espacio cívico y la defensa de los derechos humanos en la región, garantizando que dicho apoyo incluya la participación de mujeres y grupos históricamente marginados.
  • Apoyar medidas y mecanismos de protección para las personas defensoras de los derechos humanos que se enfrentan a amenazas y a acoso, incluidas políticas para prevenir e investigar la violencia y la intimidación en su contra.
  • Ampliar la asistencia a los actores de la sociedad civil forzados al exilio, facilitando su contribución a los esfuerzos democráticos en sus países de origen.

2. Fortalecer la buena gobernanza y la rendición de cuentas

La promoción de la buena gobernanza es esencial para contrarrestar la corrupción y fortalecer la integridad de las instituciones democráticas. Los EE. UU. deben liderar tanto a nivel nacional como en política exterior la promoción de la transparencia y la rendición de cuentas, apoyando a la vez iniciativas que exijan responsabilidad a los actores corruptos.

  • Impulsar la buena gobernanza como una estrategia fundamental para luchar contra la corrupción y fortalecer las instituciones democráticas.
  • Defender un enfoque coherente en derechos humanos, garantizando la transparencia en la política exterior estadounidense, que supere la doble moral basada en intereses económicos y geopolíticos.
  • Apoyar iniciativas orientadas a obtener  justicia por violaciones de derechos humanos y actos de corrupción en la región.
  • Redoblar esfuerzos para exigir rendición de cuentas a las personas responsables de corrupción y violaciones de derechos humanos, en particular a aquellas que tienen activos en Estados Unidos. Esto incluye el uso firme de la Ley Magnitsky Global y otras herramientas para perseguir a funcionarios y funcionarias, así como a personas extranjeras involucradas en abusos de derechos humanos y corrupción.

3. Proteger y promover la libertad de expresión

La libertad de expresión es la base de la democracia, pues fomenta un discurso abierto y una ciudadanía informada. Los Estados Unidos deben abordar activamente la difusión de la desinformación y proteger tanto los derechos tradicionales como los digitales, asegurando que diversas voces puedan expresarse sin temor a represalias.

  • Asignar recursos para apoyar y proteger a periodistas y medios de comunicación independientes en Latinoamérica y otros lugares donde las amenazas o las represalias son prácticas comunes.
  • Promover una gobernanza responsable de Internet, que incluya medidas para que las grandes empresas tecnológicas rindan cuentas por difundir desinformación.
  • Proteger los derechos digitales y contrarrestar la expansión de la desinformación.

4. Promover y apoyar las instituciones y transiciones democráticas

Unas instituciones democráticas sólidas son esenciales para preservar los controles y contrapesos y garantizar la defensa de los derechos. Los Estados Unidos debe mantenerse firme en su compromiso de respaldar tanto las instituciones como las transiciones democráticas, trabajando en conjunto con aliados que compartan estos valores y condenando de manera pública e inequívoca cualquier acción que amenace la democracia.

  • Apoyar los esfuerzos para construir democracias sostenibles con instituciones independientes, denunciando públicamente las tendencias antidemocráticas y contrarias a la garantía de los derechos.
  • Promover elecciones libres y justas como pilar fundamental de la gobernanza democrática, respaldando a su vez los esfuerzos para lograr transiciones pacíficas y democráticas en países como Nicaragua y Venezuela.
  • Aumentar la capacidad de las organizaciones multilaterales como mecanismos de defensa de  la democracia en la región. Esto incluye aportar recursos financieros para apoyar a estos organismos y comprometerse con la promoción de sus principios y mecanismos, como la Carta Democrática Interamericana, para reforzar y defender la democracia.

Al profundizar sus compromisos en estas áreas, la próxima administración de EE. UU. tendrá la oportunidad de desempeñar un papel fundamental en el avance de la democracia y la protección de los derechos humanos en toda América.

Lea la serie completa

 

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