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Agenda global antiderechos en Latinoamérica  

WOLA

por WOLA

Cuando WOLA declaró sus nuevas prioridades estratégicas en el 2024, nosotros incluimos conscientemente la promoción de los derechos LGBTQ+ y de la diversidad de género en la lista. Esta decisión podría ser más relevante. Con solo meses de esta decisión, el presidente de Argentina compararía “la ideología de género” con “abuso contra los niños” en una plataforma internacional, y la próxima administración de los Estados Unidos trataría de borrar las identidades transgénero a nivel legal. Sin embargo, estos ataques contra la comunidad LGBTQ+ no son necesariamente nuevos en la región. En Nicaragua, donde el Estado autoritario ha gobernado con rigidez, los activistas LGBTQ+ han sido víctimas del régimen.  

Los ataques contra los derechos LGBTQ+ no son un efecto secundario de las nuevas formas de autoritarismo, sino los primeros pasos para consolidar el poder. Cuando los gobiernos buscan desmantelar las normas democráticas, las personas de la comunidad LGBTQ+ son atacadas, sus derechos son amenazados y se convierten en las primeras en perder la protección de la ley. Estos ataques son un indicador temprano de una regresión democrática.  

En todas las Américas, estamos viendo esta estrategia en acción. Esta es una táctica autoritaria para el siglo XXI. En comparación con las dictaduras del siglo XX, los movimientos autoritarios de hoy destruyen la democracia mediante guerras culturales en lugar de golpes de Estado. Al fabricar una amenaza existencial a los “valores tradicionales de la familia”, el gobierno crea una emergencia moral que justifica concentrar el poder y marginar al oponente. Ahora, el concepto de la “ideología de género” se utiliza como un arma a nivel global y las comunidades LGBTQ+ en la región son las más vulnerables.  

Nicaragua   

Daniel Ortega fue elegido democráticamente como presidente de Nicaragua en el 2006, lo que marcó el retorno de los Sandinistas al poder tras 16 años. Aunque el movimiento sandinista ha sido tradicionalmente izquierdista, con Ortega se ha vuelto más conservador en materia social.  

El matrimonio gay es ilegal en Nicaragua y la capacidad de los miembros de la comunidad LGBTQ+ para ejercer sus derechos sigue limitada, dado que el régimen asfixia a la sociedad, lo que ha afectado a las organizaciones y movimientos LGBTQ+ en el país.    

El régimen aceleró su ataque a la sociedad en el 2018, tras una serie de protestas que recorrieron toda Nicaragua. Las organizaciones LGBTQ+ estuvieron al frente de estas protestas y se enfrentaron a repercusiones posteriores, que incluyeron vigilancia, desapariciones, detenciones arbitrarias y torturas. Entonces, otra serie de leyes anti-organizaciones no gubernamentales empezó a sacar a organizaciones nicaragüenses una por una, restringiendo el acceso a fondos y cancelando su estatus legal. En 2021, la organización LGBTQ+ más antigua de Nicaragua, Fundación Xochiquetzal, fue cerrada, al igual que otras 45 organizaciones.   

Argentina   

En Argentina, Javier Milei fue elegido en el 2023 con su plataforma de ideas, como los “valores tradicionales familiares” y el “antiprogreso”, y se movió rápidamente para trasladar esa narrativa a la ley. Durante su primer año, su administración cerró el Instituto Nacional contra la Discriminación, la Xenofobia y el Racismo (INADI). Este cierre eliminó el Ministerio de la Mujer, el Género y la Diversidad, lo que desmanteló la estructura institucional que posicionaba a Argentina como líder regional en derechos de género y de la comunidad LGBTQ+.  

Su ministro de Justicia desestimó ante el Congreso las identidades transgénero y no binarias como “fabricaciones subjetivas”. Milei, por su parte, condenó el “progresismo” en el Foro Económico Mundial de Davos en enero de 2025, afirmando que “en los casos más extremos, la ideología de género es simplemente abuso contra los niños; son pedófilos”. Además, él afirmó falsamente que el cuidado de afirmación de género “mutilaba a los niños” y que las mujeres trans estaban abusando de las mujeres cis en prisión.  

Estados Unidos  

En 2025, los Estados Unidos se unieron al movimiento en contra de los derechos LGBTQ+, lo que marcó un cambio global hacia la protección de estos derechos. En particular, la comunidad trans ha estado bajo una mayor vigilancia y la administración ha tomado medidas para recortar sus derechos desde su primer día en el poder. El 10 de enero de 2025, el presidente Trump firmó una orden ejecutiva que establecía que los Estados Unidos solo reconocerían dos sexos en el nacimiento. Esto eliminó cualquier tipo de protección para las personas transgénero, incluyendo el servicio militar, la educación, las viviendas y la migración, y ordenó a todas las agencias federales que terminaran cualquier referencia a la identidad de género. Las órdenes posteriores restringieron el acceso al cuidado afirmativo, prohibieron a los individuos transgéneros servir en la milicia y anularon los fondos de las organizaciones que trabajaban en cuestiones relacionadas con la comunidad LGBTQ+.  

La administración de Trump ha designado directivos anti-LGBTQ+ que han disminuido las protecciones en el ámbito laboral, en el financiamiento de la salud comunitaria y en el reconocimiento diplomático. A nivel internacional, los recortes en la ayuda humanitaria y la aplicación de la Ley Mordaza Global han reducido drásticamente la financiación, lo que ha forzado a muchas organizaciones a reducir sus operaciones o cerrar por completo. Mientras tanto, los Estados Unidos han normalizado el uso de la narrativa “antiderechos” que ha afectado a estas comunidades ya vulnerables a nivel global.   

Una advertencia a la democracia    

Los contratiempos contra los derechos LGBTQ+ funcionan como un sistema de alerta temprana para la salud de la democracia a nivel global. El patrón es consistente: donde estas protecciones son destruidas, surgen libertades más amplias. Los gobiernos que se mueven para quitar estos derechos a las comunidades LGBTQ+ rara vez se detienen ahí.  

El caso de Nicaragua demuestra adónde va este movimiento. Lo que comenzó con restricciones a los fondos de las organizaciones no gubernamentales ha llevado a los prisioneros políticos, ha forzado al exilio y ha desmantelado por completo la sociedad. En Argentina y en los Estados Unidos, es muy pronto para sacar las mismas conclusiones, pero las señales de advertencia están ahí y deberían preocuparnos a todos.  

En 2026, Reporteros Sin Fronteras clasificó a Argentina en el puesto 98 de 180 en su índice de libertad de prensa, lo que representó una caída de 11 puestos. Esta caída citó hostilidad institucional, acoso en línea e incluso la narrativa del presidente Milei. En los Estados Unidos, Freedom House registró la caída más pronunciada entre los países considerados “Libres” y anotó que los Estados Unidos han alcanzado su puntuación más baja desde que la organización empezó a hacerles seguimiento.  

La lógica es la misma en cada caso: si los derechos son condicionales para un grupo, también lo son para todos. Dada esta lógica, WOLA les da seguimiento a estos asuntos. La disminución de los derechos de las personas LGBTQ+ en toda la región es inseparable de las amenazas más generales a la democracia y los derechos humanos que definen nuestra misión.  

El orgullo gay es político, no por elección sino por necesidad. En WOLA, entendemos que los derechos LGBTQ+ son derechos humanos. Por más que los gobiernos en las Américas continúen amenazando a las comunidades LGBTQ+ como una manera de consolidar su poder, nosotros seguiremos sonando las alarmas.  

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