19 Apr 2012 | Análisis | Noticias

Desafíos de la Seguridad Pública en El Salvador

En un discurso durante una discusión reciente sobre El Salvador patrocinado por WOLA y el Instituto Moakley en la Universidad de Suffolk, el Representante James McGovern habló sobre la crisis actual de la seguridad pública en El Salvador y lo que hay que hacer para abordar los desafíos institucionales del país.

WOLA  ha estudiado temas de seguridad pública en El Salvador desde que los Acuerdos de Paz terminaron con la violencia política explícita en 1992.  A lo largo de los años, el conflicto armado, el crimen y la violencia han sido grandes retos para el país. Aunque se implementaron algunas reformas al sistema jurídico y fue creada una nueva policía civil, los órganos de seguridad pública todavía experimentan debilidades institucionales serias. Aunque las tasas de homicidios eran altas a finales de los años 90, desde entonces se han duplicado y ahora se mantienen una tasa de 70 homicidios por cada 100,000 personas y las encuestas de victimización demuestran que la extorsión, el crimen y la violencia domésticason problemas graves.

El índice de criminalidad tiene una variedad de causas. La desigualdad histórica, la urbanización rápida y los cambios en las estructuras sociales y familiares son factores estructurales. La violencia de pandilleros jóvenes (que a menudo involucra las disputas sobre el territorio y la extorsión a pequeña escala) y los grupos del crimen organizado (a menudo vinculados con estructuras paramilitares que se manifestaron durante los años de guerra) son elementos importantes. También es un factor el fracaso del sistema penal para disuadir el crimen debido a su inhabilidad de investigar y procesar exitosamente la mayoría de los crímenes. En los últimos años, el aumento explosivo del tráfico de drogas en Centroamérica como respuesta a los desplazamientos en las rutas de suministro de drogas ha contribuido al crimen y la corrupción que socava el estado de derecho.

Por muchos años el enfoque principal de la reacción al crimen y la violencia del gobierno salvadoreño era una estrategia de mano dura, lo cual identificaba como el problema principal a las pandillas de jóvenes y la respuesta apropiada como una estrategia policial dirigida a sacar a los pandilleros de las calles.

En el 2009, el presidente salvadoreño actual, Mauricio Funes, empezó su mandato con un nuevo enfoque. En vez de enfocarse casi exclusivamente en las pandillas, su gobierno vio el problema como uno multifacético. La estrategia comprensiva del gobierno de Funes enfatizaba a los programas de prevención del crimen que se enfocaban en los jóvenes y en municipios con altos niveles de crimen; el fortalecimiento institucional de la policía, incluso a medidas en contra de la corrupción y esfuerzos para fortalecer la división de investigación criminal; y programas de reforma de las prisiones, incluso afirmando el control estatal sobre el sistema penal, mejorando las condiciones penales y empezando programas de rehabilitación y capacitación para los reos.

De esta estrategia, algunos elementos han sido implementados más efectivamente que otros y sus impactos sobre el crimen han sido mixtos: la tasa de homicidios disminuyó por un 10 por ciento en el primer año del gobierno de Funes, pero aumentó lentamente en el segundo año. En general, los especialistas están de acuerdo que Funes ha ejercido el enfoque apropiado para abarcar los problemas del crimen y la violencia.[1] Las recomendaciones e investigaciones de WOLA, tal como el trabajo de nuestros colegas en la región, apoyaron dicho enfoque.

Pero esta estrategia comprensiva puede ser muy difícil de ejercer políticamente. Debido a que sus ventajas tienden a verse al largo plazo y no resultan en reducciones en el corto plazo de los índices de la criminalidad, los líderes políticos y oficiales de seguridad pública se ven tentados a volver a los enfoques de mano dura. Existen señales que a lo mejor el gobierno de Funes está sintiendo este tipo de presión.[2]

El 9 de abril del 2012, WOLA y el Instituto Moakley de la Universidad de Suffolk en Boston patrocinaron una discusión sobre los desafíos y las oportunidades hoy en El Salvador, veinte años después de que los Acuerdos de Paz fueron firmados. El Director de Programas de WOLA, Geoff Thale, moderó para los ponentes, el Embajador salvadoreño Francisco Altschul y el Representante James McGovern. El Representante McGovern, quien ha seguido a El Salvador por varios años como un miembro de la Cámara de Representantes de los EE.UU. y como un miembro del personal del ya fallecido Representante Joe Moakley, habló sobre los desafíos que hoy enfrenta El Salvador en cuanto a las amenazas del crimen y la inseguridad. Sus comentarios impactantes fueron noticias de primera plana en El Salvador y generaron controversia considerable.[3]

Favor de haga clic aquí para el texto del discurso del Representante McGovern.


[1]Por ejemplo, el reporte del Banco Mundial sobre el crimen y la violencia en Centroamérica, el reporte más reciente del PNUD y los informes de WOLA Enfrentando la violencia urbana en América Latina y Atreviéndose a querer

[2]Para más información, vea las declaraciones de WOLA en enero del 2012 y noviembre del 2011 sobre los cambios recientes en el Ministerio de Seguridad y la Policía Nacional Civil de El Salvador

[3]Vea la cobertura de los periódicos La Prensa Gráfica, Contrapunto y El Diario de Hoy.

Photo por la Oficina del Gobernador Patrick.