AP Photo/Houston Chronicle, Julio Cortez

31 Jan 2017 | Análisis

5 razones por las que EE.UU. debe ayudar a consolidar la paz en Colombia

Esta semana se espera que el Senado de los Estados Unidos lleve a cabo una votación final para la confirmación del candidato del Presidente Trump, Rex Tillerson como Secretario de Estado.

Aunque se espera que su nominación sea confirmada, en su testimonio escrito, Tillerson hizo un comentario respecto a la larga colaboración entre Estados Unidos y Colombia que merece una aclaración. Cuando se le pregunto sobre el histórico acuerdo de paz en Colombia, que concluye con 52 años de conflicto entre el gobierno colombiano y los rebeldes armados, Tillerson sugirió que “revisaría los detalles del reciente acuerdo de paz de Colombia y que determinaría hasta qué punto los Estados Unidos debería seguir apoyándolo.”

WOLA confía que al ser revisados los detalles, se demostrará que el acuerdo de paz de Colombia merece el pleno apoyo de EE.UU. En primera instancia, el acuerdo tiene inmensos beneficios para el pueblo colombiano, particularmente para aquellas comunidades que se han visto más afectadas por más de cinco décadas de violencia.  Por otra parte, el apoyo a una paz duradera, es también prometedor para los Estados Unidos, y está directamente en línea con los intereses del país.

El año pasado se vio un amplio apoyo bipartidista con una de ayuda de $450 millones USD para Colombia, que fue ratificada por ambas cámaras del Congreso. Sin embargo, la legislación para ayuda extranjera del 2017 todavía no ha sido aprobada. Cuando sea aprobada la ley, estos $450 millones USD deberían mantenerse o aumentarse. Los cinco puntos a continuación demuestran  porque este proyecto es de interés para EE.UU.

1. Consolidar avances en seguridad requiere de una inversión continua

Los acuerdos han tenido un efecto drástico en la reducción de la violencia en Colombia. La histórica declaración de un cese al fuego entre el gobierno y las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) se ha visto acompañada por una reducción importante de homicidios: el país reporto 12.262 homicidios en el 2016, un 25 por ciento menos que al inicio de las conversaciones de paz.

Sin embargo, ni el gobierno colombiano ni los Estados Unidos pueden adoptar una actitud complaciente. Ahora que los guerrilleros están empezando a desmovilizarse, una presencia estatal—infraestructura, servicios básicos, acceso a la justica—debe establecerse aproximadamente en una quinta parte del territorio colombiano donde las FARC han mantenido una fuerte presencia. Al continuar su apoyo, el gobierno de los Estados Unidos puede asegurar que los beneficios de la paz transciendan el fin del combate. Las transiciones del post conflicto en otros lugares, han claramente demostrado los límites de la ayuda militar, subrayando la importancia de centrar recursos en el fortalecimiento de instituciones democráticas y en la expansión de la presencia estatal.

2. Se necesitan más esfuerzos integrados a largo plazo para abordar el tráfico de drogas

Según el último informe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en ingles), el cultivo de coca en Colombia ha aumentado en un 40 por ciento. Con el cultivo de la coca en aumento, no es el momento de cortar la ayuda de los EE.UU. Por el contrario, los Estados Unidos deben apoyar a Colombia en sus esfuerzos por construir presencia estatal en áreas de cultivo de coca, además de llegar a los campesinos con alternativas económicas sostenibles.

Afortunadamente, el acuerdo de paz establece planes detallados para un programa innovador que pretende complementar la erradicación obligatoria con la reducción de la coca mediante un compromiso comunitario—un plan que será apoyado por la participación de excombatientes de las FARC. El plan requerirá recursos y podría beneficiarse de la financiación paralela de los Estados Unidos, y tendrá mayor potencial para reducir los cultivos de coca a largo plazo que las política fallidas de pasado.

3. La paz puede prevenir la proliferación de grupos armados ilegales

Mientras que las FARC—el mayor grupo guerrillero del país—firmó los acuerdos y está participando en esfuerzos de desmovilización, otros grupos armados más pequeños siguen activos. Los Estados Unidos tienen un papel en asegurar que las conversaciones con el Ejército de Liberación Nacional (ELN) avancen y que las redes criminales y los actores neo-paramilitares en todo el país no llenen el vacío dejado por las FARC. Ya hay informes de que bandas criminales están avanzando para tomar control de las zonas que tradicionalmente han sido dominadas por las FARC y para disuadir a guerrilleros del proceso de desmovilización. Para asegurar que estos esfuerzos no tengan éxito, los Estados Unidos necesitaran brindar un generoso apoyo para aumentar la presencia estatal y programas para reintegrar a los excombatientes.

4. Apoyar la paz en Colombia es una política bipartidista

El paquete de ayuda del Plan Colombia, a pesar de sus deficiencias, ha sido aclamado en Washington como un raro ejemplo de una iniciativa exitosa de política exterior con amplio apoyo bipartidista. De hecho, republicanos y demócratas apoyaron la iniciativa a través de cinco periodos presidenciales en Estados Unidos. En el polarizado clima político de hoy, el financiamiento de los EE.UU. para el futuro post-conflicto de Colombia representa una oportunidad para mostrar al público que los legisladores de ambos partidos siguen comprometidos en trabajar juntos para avanzar los objetivos de la política exterior de los Estados Unidos.

5. Apoyo de los Estados Unidos a poblaciones vulnerables es clave para profundizar la democracia colombiana

La política de los Estados Unidos hacia Colombia se ha basado desde hace mucho tiempo en el apoyo a la democracia del país. Durante las dos últimas décadas, la ayuda estadounidense se ha centrado cada vez más en las necesidades de las poblaciones vulnerables en Colombia, especialmente comunidades indígenas y afrocolombianas. Debido a que estos mismos grupos están entre los más afectados por el conflicto armado en Colombia, es esencial apoyar los esfuerzos de la sociedad civil en sus comunidades para asegurar una paz duradera y ayudar a Colombia establecer una democracia más inclusiva.

La asistencia de los Estados Unidos seguirá siendo fundamental en la transición de Colombia después del conflicto. Hoy en día, los líderes de la sociedad civil en las zonas rurales están seriamente amenazados. A pesar de la reducción a nivel nacional de la violencia desde la firma de los acuerdos, los activistas comunitarios y los organizadores rurales siguen siendo atacados por grupos criminales con constantes amenazas y asesinatos por todo el país. Continuando el apoyo financiero a organizaciones de la sociedad civil e iniciativas de la comunidad en estas áreas, enviará un poderoso mensaje a aquellos que se oponen al logro de una la participación política segura para todos los colombianos.