1 Oct 2014 | Análisis | Noticias

El anuncio de la Corporación del Reto del Milenio

Lo que dice sobre la asistencia estadounidense en El Salvador y la región

El sábado pasado, la revista Político público un informe sobre la firma de un segundo convenio de la Corporación del Reto del Milenio (MCC, por sus siglas en inglés) con El Salvador. La firma se llevará a cabo formalmente a finales de septiembre, y permitiría la liberación de $270 millones de dólares para la capacitación laboral, reforma regulatoria y otras medidas en El Salvador, principalmente en apoyo de un plan de desarrollo a lo largo de la costa Pacífica del país.

Los críticos del plan de desarrollo están preocupados de que el enfoque en buscar aumentar la capacidad exportadora del país afectaría negativamente a las comunidades locales, y también son escépticos que un modelo centrado en la exportación genere eslabonamientos hacia atrás en la economía y que estimule desarrollo interno y crecimiento compartido.

Aun así, la señal política que envía la aprobación del convenio es importante. El pacto fue aprobado por la junta de la MCC un año atrás; la firma fue paralizada ante las inquietudes de varias agencias estadunidenses, y quizá por preocupaciones más generales acerca de qué tipo de relación los Estados Unidos deberían tener con las administraciones izquierdistas en El Salvador. La aprobación del pacto deja en claro que la administración de Obama está dispuesta a trabajar con el gobierno recién instalado del Presidente del FMLN, Salvador Sánchez Cerén.

Como el informe de Político señala, la aprobación es especialmente importante ahora dado el masivo incremento que se dio este verano en la llegada de menores no acompañados y familias centroamericanas a la frontera estadounidense. La oleada migratoria causó problemas políticos para la casa blanca justo cuando estaba considerando una acción ejecutiva sobre la reforma migratoria. La situación humanitaria en la frontera también centró la atención en la violencia y en la falta de oportunidades en Guatemala, El Salvador y Honduras, o el llamado Triángulo Norte centroamericano, y en lo que están haciendo los Estados Unidos para cooperar con estos países para abordar estos problemas. La política exterior de los Estados Unidos ha puesto poca atención a la región en los últimos años, y la ayuda estadounidense ha sido modesta.

La firma del convenio podría considerarse como un anticipo en un esfuerzo más concertado y de largo plazo para trabajar con los países del Triángulo Norte en atender la falta de oportunidades, y los altos niveles de violencia e inseguridad.