12 Mar 2013 | Informe | Noticias

Serie WOLA-Brookings sobre la política sobre marihuana: Washington versus Washington (y Colorado)

Este documento, escrito por el investigador de Brookings Institution, Jonathan Rauch, es el primero de la serie de WOLA-Brookings sobre la política sobre la marihuana en Estados Unidos y en el extranjero.

Cuando Colorado y Washington legalizaron la marihuana por grandes márgenes en noviembre de 2012, iniciaron no uno sino dos conflictos. El primero, por supuesto, es acerca políticas de drogas. No menos importante, aunque menos notado, es un conflicto sobre poder. ¿A qué extensión pueden y deben los estados actuar de manera independiente del gobierno federal sobre un asunto con ramificaciones nacionales? Lo que hacen Colorado, el estado de Washington y Washington DC a lo largo de los próximos meses probablemente afectarán el curso no sólo de las políticas de drogas, sino las relaciones estatales y federales durante los próximos años.

El público estadounidense está muy dividido sobre si la marihuana debería ser legal. Pero tiene una clara preferencia sobre cómo decidir. En tres encuestas recientes que preguntaron sobre si el gobierno federal o los estados deberían decidir —o, en otras palabras, si el gobierno federal debería permitir que Colorado y Washington implementen sus leyes que legalizan la marihuana— los encuestados favorecieron el liderazgo estatal sobre márgenes que van de 14 a 25 puntos porcentuales. Significativamente, CBS News, en noviembre, encontró que incluso entre aquellos que se oponen a la legalización de la marihuana (47 por ciento, el mismo porcentaje que el que favoreció la legalización), el 49 por ciento pensó que los estados deben poder decidir.

Este documento argumenta que la preferencia del público está bien fundamentada. Específicamente, hace tres puntos. Primero, la discrepancia sobre la marihuana, lejos de ser anómala, es la más reciente y la más grande en una serie de confrontaciones entre estados y el gobierno federal sobre asuntos polémicos. Si no se maneja con cuidado, podría provocar confusión legal, una incoherencia política y un resentimiento político. La propia ley no puede decidir cómo proceder; no se puede evitar hacer elecciones políticas que decidirían si y como los estados y el gobierno federal se relacionarán. 

En segundo lugar, al hacer tales elecciones,  el matrimonio entre el mismo sexo puede dar luz en lo que viene. Aunque los dos temas son sustancialmente y legalmente diferentes, desde un punto de vista política, sus similitudes son muy notables. Con el matrimonio entre el mismo sexo, un enfoque estatal ha tenido un éxito notable, en particular al contener un conflicto social y adaptarse deliberadamente al cambio social. La mayoría de las razones para tal éxito también aplican a la legalización de la marihuana.

Tercero, permitir que los estados tomen la decisión sobre la marihuana es legalmente más difícil que permitirles decidir sobre el matrimonio, y es políticamente menos natural. El liderazgo estatal fue la opción por default con el matrimonio; para la marihuana demandará más trabajo y flexibilidad. Dado todo esto, el trabajo vale la pena. La imposición de una política desde arriba, del gobierno federal, probablemente será insostenible e inflexible, y por lo tanto no tendría éxito.

Para leer todo el documento, por favor haga clic aquí.

Traducción de Marcela Andere