AP Foto/Eduardo Verdugo

16 May 2022 | Análisis

México: 100.000 personas desaparecidas y no localizadas

México ha llegado a la trágica cifra de 100.000 personas desaparecidas y no localizadas desde que se lleva el registro; es decir, hoy estas 100.000 personas permanecen con paradero desconocido. ¿Qué significa este momento para el país y cuáles son algunos de los pasos a seguir para lograr verdad, justicia y no repetición?

Desde hace años, familiares de personas desaparecidas —lideradas especialmente por mujeres— recorren a diario las calles y los campos del país en búsqueda de las decenas de miles de personas que han sido desaparecidas a manos de particulares, de agentes del Estado o de personas que actúan en colusión con las autoridades.

Las familias acuden a una institución tras otra y hasta realizan investigaciones propias para rastrear y buscar en vida a sus seres queridos, destinando tiempo y recursos a una búsqueda que puede ser tan peligrosa como difícil y desgastante. Agrupadas en los muchos colectivos que han surgido a lo largo del país, las familias han liderado también la búsqueda forense. Trabajando con pico y pala, han descubierto fosas clandestinas y sitios de exterminio, enfrentando riesgos, carencias y condiciones extremas. Agrupaciones de familias centroamericanas han llegado para buscar a sus familiares migrantes desaparecidas y desaparecidos en territorio mexicano.

AP Foto/Eduardo Verdugo

Las desapariciones generan impactos continuos en las familias, quienes viven tanto el dolor de la ausencia como la incertidumbre de la suerte de la persona que fue desaparecida. Buscando poner fin a este ciclo de violencia y ruptura de proyectos de vida, las familias y colectivos, además de salir a buscar, no han dejado de exigir que el Estado mexicano brinde verdad, justicia y no repetición en estos crímenes. Sus exigencias y participación han llevado en los últimos años a la adopción de importantes normas y a la creación de instituciones para enfrentar la desaparición.

A pesar de los avances logrados, incluyendo cientos de hallazgos e identificaciones, hoy la ausencia de 100.000 personas —cifra que aumenta día a día— sigue impactando de manera devastadora en la sociedad mexicana.

AP Foto/Felix Marquez

Esta realidad se evidenció, entre otros, en noviembre de 2021, cuando el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU (Comité CED) visitó México. El Comité recorrió 13 de las 32 entidades federativas de México (Chihuahua, Ciudad de México, Coahuila, Guanajuato, Guerrero, Jalisco, Estado de México, Morelos, Nayarit, Nuevo León, Sinaloa, Tamaulipas y Veracruz), sosteniendo 48 reuniones con más de 80 autoridades y 33 reuniones con cientos de víctimas y decenas de colectivos de víctimas y organizaciones de la sociedad civil. A partir de la información recibida, el Comité constató que “se mantiene una situación generalizada de desapariciones en gran parte del territorio del Estado, frente a la cual, tal y como venimos señalando desde el 2015, ‘[imperan] la impunidad y la revictimización’”.

Tras su visita a México en noviembre de 2021, el Comité contra la Desaparición Forzada de la ONU expresó:

En estas dos semanas, las personas con las que conversamos nos transmitieron la imagen de una sociedad superada por el fenómeno de las desapariciones, la impunidad sistémica y su impotencia frente a la inacción de algunas autoridades. Nos han señalado que día a día en su búsqueda de respuestas y justicia, son víctimas de la indiferencia y la falta de avances. Nos han expresado con vehemencia su dolor y que las personas desaparecidas no son números, sino seres humanos. La búsqueda, la investigación, el establecimiento de responsabilidades, el develamiento de la verdad y la reparación integral no siempre constituyen una prioridad para algunas de las autoridades.

Cada uno de estos casos es un drama humano indescriptible. Sus dimensiones son tales que están dejando huellas profundas e irreparables para las víctimas, pero también para la sociedad en su conjunto.

Frente a esta realidad, no se han atendido las causas profundas de las desapariciones. El enfoque de seguridad que se ha adoptado no solo es insuficiente, sino además inadecuado.

En este contexto, la lucha en contra de la impunidad es impostergable. 

Fuente: https://hchr.org.mx/comunicados/conferencia-de-prensa-tras-la-visita-del-comite-de-la-onu-contra-la-desaparicion-forzada-a-mexico/

¿Quiénes son las 100.000 personas desaparecidas y no localizadas en México?

  • La cuarta parte son mujeres y niñas.
  • Aproximadamente 16.000 son menores de edad.
  • Entre las personas menores de edad, la mayoría son niñas.
  • En los casos de personas migrantes, existe un subregistro notable de estos crímenes en bases de datos oficiales, a pesar del alto riesgo que enfrentan.

Fuente: https://versionpublicarnpdno.segob.gob.mx/Dashboard/Index

¿Cuándo fueron vistas por última vez las 100.000 personas desaparecidas y no localizadas en México?

  • En el caso de más larga duración: 1964.
  • Más del 80 por ciento: entre 2006 y 2022.
  • Casi el 70 por ciento: en los últimos diez años.
  • Más de la cuarta parte: en los últimos tres años.
  • Casi 10.000: en 2021.

Fuente: https://versionpublicarnpdno.segob.gob.mx/Dashboard/Index

¿Cuáles son algunos de los obstáculos en la lucha contra las desapariciones en México?

  • La impunidad que existe en la abrumadora mayoría de los casos contribuye a que se sigan cometiendo más desapariciones. La campaña de 2021 de WOLA Terminar con las desapariciones empieza por la justicia resaltó cómo la justicia está fallando a las personas desaparecidas en México desde el primer paso del proceso: reconocer e investigar este crimen.
  • Como indicó el Comité CED tras su visita a México en noviembre pasado: “Durante la visita, recibimos información preocupante, tanto de autoridades como de víctimas, sobre la existencia de diversos patrones en la comisión de desapariciones forzadas en distintas regiones del país, que operan de manera simultánea y evidencian escenarios de connivencia entre agentes estatales y el crimen organizado”. (nuestro énfasis)
  • La crisis de desapariciones va acompañada de una crisis forense. Un informe de agosto de 2021 del Movimiento por Nuestros Desaparecidos en México (MNDM) da cuenta de más de 52.000 personas fallecidas sin identificar en cementerios públicos y otras instituciones del Estado, según datos oficiales. El Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense (MEIF), propuesto por las familias y la sociedad civil y creado por el gobierno mexicano, busca hacer frente al rezago en materia de identificación forense, pero su éxito final dependerá de que reciba la plena cooperación de las fiscalías. De manera paralela, urge seguir mejorando las capacidades de identificación forense de las instituciones mexicanas y la operación e interconexión de sus bases de datos.

Para superar la crisis de desapariciones, el Estado mexicano debe garantizar:

    • La integridad y la vida de las familias y personas buscadoras.
    • La participación y los derechos de las víctimas familiares de personas desaparecidas.
    • Que las acciones del Estado tengan un enfoque diferencial que tome en cuenta las características de grupos en situación de especial vulnerabilidad o víctimas de patrones específicos de desaparición, tales como mujeres, niñez, personas migrantes y otros.
    • La apertura de carpetas de investigación en casos de desaparición de acuerdo a lo previsto en la Ley General en la materia. En particular, las fiscalías deben:
      • Contar con planes de investigación, garantizando la recolección de todas las pruebas relevantes y el seguimiento de las líneas lógicas de investigación.
      • Investigar patrones de desaparición y evitar la fragmentación de los casos.
  • La interconexión de bases de datos y la creación de las herramientas de búsqueda, investigación e identificación mandatadas por la Ley General contra la desaparición, tales como el Banco Nacional de Datos Forenses.
  • Que el Mecanismo Extraordinario de Identificación Forense (MEIF) cuente con la colaboración de las fiscalías para poder realizar su importante labor.
  • Un enfoque de prevención, tal como recomienda el Comité CED, siempre en diálogo y tomando en cuenta las experiencias y propuestas de las familias.